El Gobierno bonaerense avanza con la entrega de copas menstruales a los municipios

En el primer semestre del año se entregaron 3422 copas menstruales: 1008 al municipio de Moreno; 1000 a Hurlingham; 1000 a San Martín; 384 a Necochea y 30 a la cárcel de mujeres de Los Hornos.

El Gobierno bonaerense, junto a la Fundación Banco Provincia, avanza con la entrega en municipios y cárceles de mujeres de copas menstruales, un producto que da mayor autonomía a las mujeres, es económico y amigable con el medio ambiente.

«A través de las mesas intersectoriales de violencia de género de los municipios, donde están representadas las organizaciones de la sociedad civil, hacemos una capacitación previa, de sensibilización porque en algunas compañeras todavía genera desconfianza su uso y se entrega la cantidad de copas que demande el municipio», explicó a Télam Lucía Portos, subsecretaria de Políticas de Género y Diversidad Sexual del Ministerio de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual bonaerense.

La funcionaria precisó que también articulan «con los centros de atención primaria y otras veces con organizaciones de territorio».

«También estamos trabajando con el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos bonaerense y empezamos a entregar copas menstruales en cárceles y en ese caso se trabaja con organizaciones que militan en cárceles para la realización del trabajo de sensibilización», detalló.

En junio último, se entregaron copas menstruales en la unidad carcelaria número 8 de Los Hornos, ubicada en 149 y 70 de la ciudad de La Plata, en el marco del programa Gestión de la Higiene Menstrual en Contexto de Encierro, que además promueve la gestión sustentable de la higiene menstrual a través de talleres y capacitaciones en torno a la producción de toallitas higiénicas.

«La copa menstrual te da autonomía, no hay que ir a comprar toallitas y además del costo tiene un beneficio ambiental, ya que es un dispositivo mucho más cuidadoso con el medio ambiente, más que las toallitas desechables y para muchas personas menstruantes usuarias es mucho más cómodo, no produce alergias, no hay que cambiarlas tan seguido», explicó Portos.

Reconoció que «una contra que tiene a copa menstrual y es algo que hay que pensar antes de entregarlas: se requiere que en la vivienda haya agua potable».

La subsecretaria contó además que algunas escuelas se acercaron al Ministerio para «para ver la posibilidad de incorporar información sobre su uso en el marco de a Educación Sexual Integral (ESI)».

Portos remarcó que una vez que se entregan las copas menstruales se realiza luego un seguimiento para saber si funcionó o no «y hasta ahora, las mujeres o personas menstruantes que la solicitaron evaluaron que les fue útil, en esto es clave el trabajo anterior que debe hacerse».

Valoró el trabajo de sensibilización previa que ayuda a erradicar mitos sobre la copa menstrual «como el de la suciedad o la pérdida de virginidad».

Destacó como positivo que «es un tema que tiene mucha demanda, no necesitamos incentivarla e incluso hay muchas concejalas que han presentado proyectos para que el municipio se haga cargo de la compra».

En el caso de la provincia de Buenos Aires, las copas menstruales que se entregan son adquiridas y luego donadas por la Fundación Banco Provincia, en el marco del programa Gestión Menstrual Acompañada.

Juliana di Tullio, directora del Banco de la Provincia de Buenos Aires y vocal de la Fundación Banco Provincia, señaló a Télam que la entrega de los dispositivos «tiene que ver, no solo con los derechos menstruales para las mujeres y las personas menstruantes, sino que también es una política de ingreso».

«Por mes una mujer invierte en su menstruación entre 600 y 2200 pesos, dependiendo de que marca use, cuánto dure su menstruación, y la cantidad de flujo menstrual que pueda tener. Esto una política de ingreso, es un derecho», remarcó.

Alejandro Alegretti, vicepresidente de la Fundación, resaltó en diálogo con Télam que la iniciativa fue de Di Tullio, y que se pensó el programa «desde varios enfoques. Por un lado, mejorar la salud y la higiene de las personas con capacidad de menstruar, disminuyendo los desechos de los productos descartables pero fundamentalmente, apunta a reducir el impacto económico negativo de la menstruación debido a que, en las poblaciones con ingresos más bajos, esta constituye un factor extra de desigualdad».

«De este modo, la entrega de copas menstruales, un producto más económico y sustentable, es un paso más hacia la igualdad de derechos», analizó.

En el primer semestre del año se entregaron 3422 copas menstruales: 1008 al municipio de Moreno; 1000 a Hurlingham; 1000 a San Martín; 384 a Necochea y 30 a la cárcel de mujeres de Los Hornos.

El intendente de San Martín, Fernando Moreira, uno de los distritos que recibió las copas el 2 de julio último, expresó a esta agencia que «esta donación es muy importante porque nos permite llegar a muchísimas más mujeres y personas menstruantes a través de una política de Estado que busca achicar las brechas de la desigualdad».

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