lunes 18 de febrero de 2019 - Edición Nº882
Info Tep » Opinión » 23 abr 2018

OPINIÓN

De mujer florero a mujer incubadora

Un proyecto presentado en los últimos días por el concejal de Unidad Ciudadana, Jorge Piccoli  generó controversia en el campo del debate por la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo. La presentación en cuestión lleva la caratula de “En defensa de la vida, educación y el amor” y propone en su artículo 3,  “agilizar el procedimiento” que facilite la adopción, como solución al aborto clandestino.


Por:
Ángela Tobar

Un proyecto anacrónico fue presentado en el Concejo Deliberante de Ituzaingó por el concejal Jorge Piccoli, la iniciativa resta seriedad a un debate responsable, que luego de una larga lucha que costó la vida de muchas mujeres, llegó a convertirse en agenda mediática, social y política. Qué un hombre, legislador proponga que la mujer no tenga poder, ni derecho a decidir sobre su vida reproductiva, que imponga que el Estado se apropie de su útero para dar el fruto del mismo a una familia que no puede concebir de manera natural, preocupa. Piccoli, presenta en su propuesta dos problemáticas distintas, que al mezclarlas provoca una falta el respeto a la lucha de miles de mujeres que trabajan en la información, y concientización sobre los terribles resultados que trae para la vida de la mujer la industria clandestina del aborto y otorga un golpe bajo para aquellas personas que se encuentran en la lista de espera para una adopción.

Es menester comprender de una vez por todas, que el cuerpo gestante no es una incubadora. Y que los argumentos que se muestran en contra de ofrecer un aborto legal, seguro y gratuito, en un país laico no deben sostenerse en la creencia religiosa, tampoco en “la propuesta” de otorgar al Estado la potestad de decidir sobre el cuerpo de una mujer. En este tiempo, en lo nacional se escuchó la delirante “idea” de la diputada nacional por Cambiemos, Marcela Campagnoli que pensó en que el aborto se evitaría si se obliga a una mujer a llevar adelante un embarazo no deseado, para que en la semana 20 de gestación, se le saque el feto, y poner el mismo en una incubadora para darlo en adopción. Y hace unos días, se difundió en lo local, el proyecto de Decreto que propone obligar a aquella mujer que no desea un embarazo a llevarlo a término, para luego parir con el fin de otorgar una adopción. Cuestiones que ensucian un debate, y que no resuelve la problemática central; El aborto existe, es una práctica que se realiza y se seguirá realizando, más allá de que se legisla a favor o en contra de su despenalización. El eje del que no hay que desviarse es el de aborto clandestino, o aborto legal. El concejal Piccoli, en diálogo con esta periodista argumentó, “por un lado estamos quienes defendemos la vida desde el momento de la concepción, y por el otro están las personas que se preocupan por las madres que fallecen por abortos clandestinos replicados en situaciones de vulnerabilidad, y eso nos hizo pensar que había un punto en común, en las dos posturas están por la defensa de la vida”.

El proyecto consta de tres artículos, que giran en torno a la defensa a la vida, el segundo en materia de la educación sexual como prevención y el artículo tercero trata sobre el tema de la adopción como sustituto al aborto”. Y agregó “hay que trabajar en el tema de la prevención de los embarazos no deseados, y en caso que no se logre el objetivo preventivo, tener una segunda opción que sería la posibilidad de dar en adopción a los niños que los papas originarios no pueden o quieren criar.

En este sentido en el artículo tercero, le pedimos a las cámaras de diputados y senadores de la Nación que revisen la legislación vigente a los efectos de generar una ingeniería jurídica que permita agilizar la adopción de personas”. Y detalló que “el artículo 2, habla de profundizar el tema de la educación sexual, tengo conversaciones con adolescentes de escuelas secundarias que dicen que se toca el tema pero no con la profundidad que ellos necesitarían para tener más claro muchos aspectos de la educación sexual”, es válido aclarar en este punto que en nuestro país la Ley Educación Sexual Integral en las escuelas, está reglamentada desde el año 2006, y desde hace 12 años su aplicación efectiva es obstaculizado por la intervención de sectores y corporaciones conservadores, entre ellos la Iglesia, que se oponen a que se hable de diversidad, sexualidad, prevención de enfermedades de transmisión sexual, métodos anticonceptivos y de embarazos no deseados.

Más adelante, se refirió a lo jurídico y comparó “así como hoy no podes aplicar la pena de muerte, tampoco podes aplicar ninguna legislación que con el concepto de defender la vida permita la realización de abortos”. Finalmente reafirmó que apuntó al concepto amor dentro del proyecto de decreto, “porque hay muchas parejas que no pueden ser padres, entonces está la posibilidad de que esos papás (NdR; o mamás) den en adopción a esos chiquitos que no quieren criar ellos (NdR; o ellas)”.

Pese, a algunos intentos de desviar el foco del debate, lo cierto es que está en marcha y en agenda pública. Los movimientos feministas a lo largo de la historia han logrado conquistar espacios y suprimir estereotipos, en este presente se transita el cambio de paradigma en torno a cómo se reconstruye el cuerpo de la mujer ante una sociedad que aún tiene enquistado patrones machistas .

En este debate, el campo de batalla y de disputa de poder se centra en el útero de la mujer que intenta romper con los mandatos sociales, morales y culturales de dominación. El debate que espera transformarse en una legislación que termine con el negocio del aborto clandestino ya no tolera propuestas anacrónicas y la sociedad mostró que está preparada para debatir de manera sería y responsable, ahora falta que algunos legisladores muestren la misma voluntad.

 

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