viernes 23 de agosto de 2019 - Edición Nº1068
Info Tep » Opinión » 25 may 2018

INTERCAMBIOS PARA CONSEGUIR ALIMENTO

Tristes tiempos en los que hay que decidir entre pagar el tarifazo o comer

La angustia y la incertidumbre son los dos sentimientos que se imponen en el corazón de la clase trabajadora. Angustia de no poder ajustar más su vida, de haber perdido derechos y la incertidumbre de no saber qué es lo que les espera si estás políticas de achique y “austeridad” siguen profundizándose.


Por:
Ángela Tobar

Mientras tanto la organización social para contenerse en la crisis se fortalece por medio del intercambio de productos, reviviendo el trueque que para muchas familias es la única manera de llevar un plato de alimento a su hogar. Mientras que las protestas por los despedidos, son sofocadas en las calles por medio de la represión.

“Estamos desesperados, esto ya no se puede sostener”, “es imposible pagar los tarifazos”. “La empresa presentó quiebra y no sólo me quedé sin trabajo, si no que no reconoce los meses de sueldo adeudado”. “No tengo para darle de comer a mis hijos, es muy angustiante”, son sólo algunas de las frases que escuché en las últimas entrevistas realizadas.

La angustia de no poder pagar las tarifas, el alquiler, el dolor más profundo de no poder asegurar un plato de alimento a los hijos. La pérdida de trabajo, y la imposibilidad de encontrar otro. El fantasma de la reforma laboral. Los derechos violados y un Estado que no protege, que no escucha, que no da respuestas a los trabajadores, es un cóctel que causa presión social.

Desde hace poco más de dos años, gran cantidad de personas se sienten excluidas, empobrecidas, violentadas por un gobierno que con sus políticas económicas presiona, ajusta, ahoga y no da respiro a sus economías. “Cuando uno piensa que tocó fondo, llega otra política que abre un hueco y hace bajar un piso más”, se gráfica.

El otro sentimiento es la incertidumbre, causada por la inflación, los tarifazos, la llegada del FMI, los aumentos de precios por la escalada del dólar, el aumento de transporte, el cierre de Pymes que dejan sin su fuente de trabajo a miles de personas por día, reduciendo el consumo interno.

En medio de estos sentimientos, están los discursos que piden perdón por los “errores” y acusa a los pobres de derrochones de energía y de “gastar más de lo que tienen”. Desde el lado del poder se impone la realidad de; “un país que crece de manera invisible”, pero que crece, un “optimista” Presidente que se pone metas “demasiado optimistas” y un proyecto que logrará –según el discurso dominante-“hacer crecer a un país empobrecido”.

Foucault, aseguraba, “el poder tiene el poder de imponer la verdad” y agrega en su pensamiento que “estamos sometidos a la producción de la verdad desde el poder que obtiene un liderazgo y sofoca otras verdades”. Pero, como cada concepto lleva un contraconcepto, también analiza que “donde hay poder hay resistencia”, con el fin de independizar la verdad, por lo tanto “siempre existe la posibilidad de rebelión”.

Los focos de rebelión y resistencia siguen organizarse de manera lenta pero constante. Actualmente, muchas familias encuentran fuerzas en los lazos que se fortalecen con el otro, que les permite sostenerse, acompañarse y cómo en el pasado más inmediato, aquel 2001, en el que trueque, las ferias americanas, se instalaban por todos lados.

En estos tiempos modernos, y a dos años del gobierno de Cambiemos, nuevamente se palpa la necesidad en la calle, aumentan los espacios de trueque, los comedores, las manifestaciones contra los despidos, la desocupación, la represión.

Y desde la misma policía de la gobernadora de María Eugenia Vidal, se alertó que aumentaron los delitos porque la gente tiene hambre, “hay personas que entran en el sistema delictivo por primera vez” y se aseguró- desde la misma Policía Bonaerense-, que ese aumento se debe a que la gente está desesperada, y hay lugares en los que el hambre presiona, -con esta cita no se apunta a sostener como valido ese recurso que provoca conflicto con la ley, pero si poner en evidencia la desesperación del ciudadano que se encuentra sin trabajo, con deudas, tarifas altas y un Estado ausente).

La luz de alerta se encendió hace meses, Muchos aseguran que la campaña del miedo se hizo realidad. El ánimo social se calienta, se deprime y si no se le permite una bocanada de oxígeno va buscar el camino para descomprimir. Los dirigentes más experimentados, opinan que “es momento que Cambiemos, cambie porque los discursos de autoayuda, los timbreos, los globitos de colores, las sonrisas ya no alcanzan”. Parte de la sociedad, espera el cambio de rumbo, porque “el pueblo está encontrándose en la desgracia”.

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