Tras 17 años y US$420 millones, abandonaron el soterramiento del Sarmiento. Sellarán la obra y la tuneladora quedará enterrada, según informó Diego Cabot.
La obra ferroviaria más ambiciosa de la Argentina moderna, el soterramiento del tren Sarmiento, se convirtió oficialmente en un monumento subterráneo a la desidia. A 17 años de su anuncio, el Gobierno y las empresas constructoras Sacde (ex Iecsa) y Ghella acordaron dar de baja el proyecto y sellar para siempre el túnel de 7 kilómetros que se llegó a construir. La decisión, implica dejar bajo tierra una inversión de 420 millones de dólares y a la gigantesca tuneladora que ya no es posible rescatar.
El proyecto, anunciado con bombos y platillos por Cristina Kirchner en 2008, prometía un túnel de 32,6 kilómetros desde Caballito hasta Moreno, pero solo avanzó un tramo mínimo y ahora será clausurado con dos murallas en sus extremos.
Ahora, la administración de Javier Milei decidió “sincerar una obra que no se pudo financiar” y acordó con las empresas la rescisión del contrato. “El túnel quedará cerrado como para preservar lo hecho. La idea es tapiar todo con un muro y dejar las cosas así”.

