El cierre del mayorista dejó a un centenar de trabajadores sin empleo. En Mar del Plata, el reclamo lleva más de 40 días sobre sobre la Ruta 88. Desde el Sindicato de Empleados de Comercio advierten que el caso es testigo y lo vinculan directamente con la reforma laboral que impulsa el gobierno de Javier Milei.
El cierre de las cuatro sucursales del mayorista Caromar desató un conflicto laboral que ya lleva más de 40 días y que mantiene en vilo a trabajadores de Mar del Plata y otras localidades. En la ciudad, los 15 empleados de la sede ubicada sobre la Ruta 88 sostienen un acampe permanente en reclamo del pago de las indemnizaciones correspondientes, luego de que la empresa anunciara su cese de actividades en diciembre.
El reclamo por las indemnizaciones expone una negociación sin avances y un conflicto que el sindicato considera un caso testigo frente a la reforma laboral
Desde el inicio del conflicto, los trabajadores —nucleados en el Sindicato de Empleados de Comercio de Mar del Plata y Zona Atlántica (SECZA)— reclamaron primero el pago de salarios adeudados y luego el cumplimiento íntegro de las indemnizaciones. Sin embargo, las negociaciones con la patronal estuvieron marcadas por la falta de propuestas concretas.
“Desde el primer momento la oferta fue cero. No querían pagar nada de indemnización”, afirmó Esteban Fraysse, secretario gremial del SECZA.
Según explicó el dirigente, el acampe fue clave para forzar a la empresa a sentarse a negociar: “Si algo se logró con los 40 días de acampe es que se hayan sentado en una mesa en la que no querían estar”.
Durante este proceso se realizaron distintas audiencias en el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires. La más reciente, llevada a cabo este viernes en La Plata, marcó un punto de inflexión: la empresa alcanzó un acuerdo con trabajadores de una de las plantas más grandes, que contempla el pago del 50% de las indemnizaciones en tres cuotas. Una propuesta que desde el SECZA consideran inaceptable.

