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Análisis: El Reino del Revés

Cuando María Elena Walsh compuso y publicó la canción infantil “El reino del revés” a principios de la década de 1960, utilizó el absurdo para criticar la realidad social, ni se imaginó que se adelantaría 65 años para caracterizar al gobierno de Javier Milei.

Por Rubén Magliotti

Imagen editada con IA

Vamos a ver como es

El gobierno de Javier Milei se presenta como una ruptura histórica con la política tradicional. Sin embargo, la promesa de orden, racionalidad y eficiencia convive con una sucesión de decisiones que rozan lo absurdo. No por extravagantes, sino por contradictorias, dogmáticas y socialmente regresivas.

1. El ajuste como virtud moral

El recorte del gasto público no es solo una política económica: es un credo. Jubilados, trabajadores y sectores medios pagan el costo mientras el Gobierno celebra el “déficit cero” como si fuera un fin en sí mismo, aun cuando el deterioro social, la falta de inversión en áreas de producción que generan más empleo, es evidente.

2. Menos Estado para la gente, más Estado para el poder

Milei demoniza al Estado, pero gobierna a fuerza de DNU, facultades extraordinarias y una concentración inédita de decisiones. El problema nunca fue el Estado: es quién lo controla y para qué.

3. La casta mutó, no desapareció

Prometió barrer con la casta política y terminó gobernando con viejos conocidos del sistema, funcionarios reciclados Caputo, los Menen, Sturzenegger, Bullrich y mantuvo privilegios intactos en la cúspide del poder. El discurso antisistema quedó en campaña.

4. Dogma económico sin derecho a réplica

Toda consecuencia negativa es explicada como “herencia”, “sinceramiento” o “dolor necesario”. La realidad no importa si contradice la teoría. El ajuste no se discute: se impone. En nombre del déficit cero se lleva puesta la actividad productiva, el desarrollo científico-tecnológico y el federalismo, chantajeando a gobernadores para que sus legisladores le voten las políticas de ajuste a cambio de ATN.

5. Guerra cultural como política de Estado

Universidades, científicos, periodistas, artistas, feminismos y organismos de derechos humanos se convierten en enemigos permanentes. El conflicto simbólico funciona como cortina de humo frente a la falta de respuestas materiales.

6. Negar consensos básicos para provocar

Cambio climático, memoria histórica, derechos conquistados: el Gobierno elige pararse contra consensos globales solo para reafirmar una identidad ideológica que lo aísla del mundo y del sentido común.

7. Política exterior subordinada a los intereses norteamericanos

Las relaciones internacionales se definen en función de lo que dicta el gobierno de Donald Trump. Milei niega el genocidio palestino a manos de Israel, npero se alarma por la guerra entre Rusia y Ucrania,  paralelamente se abraza a la bandera israelí demostrando un fuerte desprecio hacia nuestra enseña patria.

Imagén del diario de la pampa

Para colmo, el 20 de mayo de 2024 el fiscal jefe de la Corte Penal Internacional comunicó que había solicitado órdenes de detención contra el primer ministro de Israel Benjamín Netanyahu y contra su ministro de Defensa, Yoav Galant, acusados de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Tal pedido no modificó su alineamiento diplomático.

8. Salarios pulverizados, relato triunfal

La inflación baja, pero a costa de licuar ingresos. El Gobierno festeja indicadores macro mientras la mayoría vive peor. El éxito económico se mide desde Excel, no desde la calle.

9. Educación y ciencia como “gasto inútil”

El desfinanciamiento de universidades y organismos científicos revela una mirada cortoplacista y anti-intelectual. Ajustar el futuro nunca fue una buena idea, aunque se lo venda como rebeldía.

10. Insulto como forma de gobierno

El Presidente reemplazó el debate público por la descalificación permanente. Enemigos, traidores, mandriles: la agresión se volvió método. Gobernar no es tuitear, aunque a veces lo parezca.

2 + 2 son tres.

El gobierno de Milei administra “El Reino del Revés”, un país cada vez más desigual, tensionado y gobernado por dogmas. En nombre de combatir lo viejo, reproduce prácticas conocidas: ajuste sobre los de abajo, poder concentrado arriba, endeudamiento, bicicleta financiera y relato épico para justificar lo injustificable.

Porque, al final, lo verdaderamente absurdo no es el discurso, es la realidad que deja.

https://youtu.be/C-AhJ4EggME

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