El titular de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Córdoba, Rubén Urbano, cuestionó con dureza el paro convocado por la Confederación General del Trabajo y lo calificó como insuficiente frente a la magnitud de las reformas que impulsa el Gobierno nacional.
“Es paro con movilización, no nos sirve un paro dominguero; un paro matero en estos momentos cruciales”, sostuvo el dirigente, marcando distancia de la estrategia definida por la conducción cegetista. Para Urbano, el conflicto excede cualquier discusión salarial y se enmarca en lo que definió como un intento de avanzar sobre derechos laborales históricos.
Las críticas apuntan tanto hacia la central obrera como hacia el oficialismo. Mientras el presidente Javier Milei impulsa en el Congreso una reforma laboral que, según los gremios más duros, implica un retroceso en garantías y conquistas, la CGT optó por una medida de 24 horas que sectores internos consideran limitada y más simbólica que efectiva.
Urbano fue explícito: “No se trata de un acuerdo salarial, sino de algo gravísimo como quitar todas las leyes y derechos que tenemos los trabajadores”. Y fue más allá al plantear que un paro de un día no alcanza para frenar una transformación estructural. “Hay que hacer un paro activo y por tiempo indeterminado”, afirmó.
El trasfondo deja en evidencia una doble tensión. Por un lado, un Gobierno que avanza con reformas profundas en materia laboral sin señales de moderación. Por otro, una CGT que, pese a las advertencias sobre la gravedad del escenario, adopta medidas acotadas que generan cuestionamientos incluso dentro de sus propias filas.
En un contexto de alta conflictividad social y pérdida de poder adquisitivo, la discusión no parece limitarse al alcance de una huelga, sino al rol que debe asumir el sindicalismo frente a un programa oficial que busca redefinir el marco laboral vigente.

