El último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) volvió a poner en evidencia el fuerte impacto del costo de vida en los hogares argentinos. Según los datos oficiales, una familia tipo necesitó $1.397.671,83 en febrero para no ser considerada pobre en el Área Metropolitana de Buenos Aires.
La cifra surge del valor de la Canasta Básica Total, que incluye alimentos y otros gastos esenciales como transporte, salud, servicios, educación e indumentaria. El monto aumentó 2,7% respecto a enero y acumuló una suba interanual del 32,1%, consolidando un escenario en el que cada vez más hogares quedan al borde o por debajo de la línea de pobreza.
Un umbral cada vez más alto
De acuerdo con el organismo estadístico, la Canasta Básica Alimentaria, que marca el límite de la indigencia, alcanzó en febrero los $644.088, mientras que el resto de los gastos necesarios para completar la canasta total sumaron $753.583,83.
El cálculo se realiza tomando como referencia una familia tipo compuesta por dos adultos y dos menores: un varón de 35 años, una mujer de 31 y dos hijos de 6 y 8 años.
Críticas al rumbo económico
Los datos se conocen en un contexto de fuertes cuestionamientos a la política económica del Gobierno nacional, que enfrenta críticas por la pérdida de poder adquisitivo de los salarios y jubilaciones frente al aumento del costo de vida.
Distintos analistas y sectores sociales advierten que, pese a la desaceleración de la inflación mensual —que fue del 2,9% en febrero—, los ingresos de gran parte de la población no logran acompañar el ritmo de los precios, lo que amplía la brecha entre los salarios reales y el costo necesario para cubrir las necesidades básicas.
En ese escenario, el umbral de pobreza continúa escalando y deja al descubierto las dificultades de millones de familias para sostener su nivel de vida, en medio de un ajuste económico que golpea con mayor fuerza a los sectores medios y trabajadores.

