El deterioro de la situación económica de los hogares se refleja cada vez con mayor claridad en el sistema financiero. Según datos del Banco Central, la mora en las deudas de las familias alcanzó su nivel más alto en más de 20 años, un indicador que evidencia el fuerte impacto del ajuste sobre el poder adquisitivo y la capacidad de pago de la población.
Los registros muestran que crece la cantidad de hogares que acumulan saldos impagos, una tendencia que ya afecta a las principales entidades bancarias del país. El aumento del endeudamiento familiar y las dificultades para cumplir con las obligaciones financieras comenzaron a reflejarse también en los balances de los bancos.
La situación se vuelve aún más preocupante cuando se consideran las deudas tomadas a través de billeteras virtuales y plataformas digitales. En ese segmento, alrededor del 25% de los usuarios presenta atrasos superiores a tres meses en sus pagos, lo que refleja el deterioro de la economía doméstica.
El fenómeno no se limita a casos aislados y ya es considerado por analistas del sistema financiero como un problema de escala macroeconómica. La irregularidad en los pagos alcanzó niveles significativamente más altos en los créditos otorgados por canales no tradicionales, donde la mora llegó en enero al 23,9%.
Aunque el nivel de incumplimiento en los préstamos bancarios tradicionales es menor, la tendencia ascendente encendió señales de alerta dentro del sistema financiero, donde reconocen que el problema comenzó a impactar en la estabilidad de los balances.
En un contexto marcado por la caída del consumo, la pérdida del poder de compra y el aumento del costo de vida, cada vez más familias recurren al crédito para afrontar gastos básicos. Sin embargo, la dificultad para sostener esos compromisos financieros empieza a traducirse en un crecimiento sostenido de la mora, un indicador que refleja con crudeza el deterioro de la economía cotidiana.

