El territorio nacional fue dividido en cinco grandes zonas, cada una bajo el control de un Cuerpo de Ejército o una Fuerza Armada principal, el Oeste del Conurbano se ubicaba en la Zona 1, bajo la órbita represiva de la Fuerza Aérea.
Por Rubén Magliotti

Zona 1. Subzona 16
En el entramado del poder clandestino del terror, el oeste del conurbano bonaerense se ubicaba en la Zona 1, bajo el mando del Primer Cuerpo del Ejercito a cargo del general Carlos Guillermo Suárez Mason, cubría Ciudad de Buenos Aires, la mayor parte de la provincia de Buenos Aires y La Pampa.
El Oeste bonaerense fue designado como la Subzona 16, integrado por los partidos de Morón (en su anterior conformación con Ituzaingó y Hurlingham), Merlo y Moreno a cargo de la Fuerza Aérea ya que Morón tenía dos importantes bases militares: La VII Brigada en Castelar y la Base Aérea de El Palomar.
El Brigadier Miguel Ángel Ossés fue el jefe de la Subzona 16 y ha sido juzgado por los crímenes de lesa humanidad cometidos bajo su mando. Los comandantes de la Fuerza Aérea como máxima autoridad fueron el Brigadier Orlando Ramón Agosti (integrante de la primera Junta Militar) y posteriormente Omar Graffigna que tenían la responsabilidad última sobre las operaciones en sus jurisdicciones.
Además estaban los Oficiales Operativos como Mario Domingo Ruli y Julio Narciso Flores condenados recientemente por su actuación en el “corredor represivo” de esta subzona.
En la Subzona 16 se han identificado 14 Centros Clandestinos de Detención (CCDs) y otro sitio, la Regional de Inteligencia de Buenos Aires (R.I.B.A). Es importante señalar que las comisarías de la Policía Bonaerense se encontraban subordinadas a la FFAA.

Área 160
Las áreas eran las unidades más pequeñas y locales, responsables de la represión en zonas geográficas específicas, a menudo bajo el control de jefes de guarnición locales o fuerzas de seguridad, la número 160 abarcaba el viejo Partido de Morón, excepto zona norte del mismo (localidad de El Palomar).
En esta área el principal Centro Clandestino de Detención fue conocido como “Mansión Seré” o “Atila”, que funcionó entre diciembre de 1976 y fines de marzo de 1978 en el antiguo casco de la quinta de la Familia Seré.
Por este lugar pasaron casi un centenar de personas secuestradas y 13 de ellas continúan desaparecidas al día de hoy. Este Centro Clandestino dejó de funcionar a consecuencia de una fuga ocurrida el 24 de marzo de 1978, que permitió el escape de cuatro secuestrados (Guillermo Fernández, Claudio Tamburrini, Carlos García y Daniel Russomano), y a partir de ese evento el resto de los secuestrados que allí se encontraban fueron liberados o llevados a otro CCD de la zona, y se produjo la destrucción parcial del lugar para borrar los restos del horror y las pruebas del plan de exterminio de la Dictadura.

El Chalet Hospital Posadas
Durante la dictadura, el Hospital Posadas fue objeto privilegiado de las prácticas represivas del gobierno de facto. Entre los militares se agitaba el fantasma del “Hospital guerrillero”, la fantasía de que la subversión se había servido de él como centro de operaciones. El 30 de marzo de 1976, el ejército se presentó con tanquetas y personal armado. Se nombró interventor al médico Agatino De Benedetto, que dejó en claro que su objetivo era “acabar definitivamente con las actividades subversivas que tienen lugar en el hospital”, valiéndose para justificarse del argumento de que “el hospital era un nido de subversivos”. Poco después fueron detenidos varios jefes y cesanteados casi un centenar de trabajadores al aplicarse la ley 21.260 de represión de las actividades subversivas. Esta medida trajo como consecuencia el exilio de un importante número de médicos.
Otros Centros Clandestinos dentro de la Subzona 16
La Brigada de Investigaciones de San Justo de la Policía de la Provincia de Buenos Aires fue un centro clandestino de detención que funcionó durante la dictadura. Estuvo bajo la jurisdicción del Área 114 (a cargo del Grupo de Artillería Mecanizado 1), que integraba la Subzona 11, Zona 1 fue parte del Circuito Represivo del General de Brigada Ramón Camps a cargo de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.
La Casona era un lugar de detención ilegal dentro de la I Brigada Aérea en El Palomar. Subcomisaría de Villa Tessei, Comisaría 1ª de Morón, Comisaría 2ª de Morón (Haedo), Comisaría 3ª de Morón (Castelar), Comisaría 1ª de Merlo, Comisaría 2ª de Merlo (Libertad), GIVA Grupo I de Vigilancia Aérea de Merlo.
Los operativos de represión
El Plan Cóndor en Morón
El 26 de septiembre de 1976 se produjo un operativo de Fuerzas Conjuntas de los gobiernos dictatoriales de Argentina y Uruguay para desarticular una imprenta clandestina del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) que funcionaba en la finca de Emilio Castro 749. Allí vivían un matrimonio uruguayo con sus tres hijos. Esa imprenta era manejada por otros dos militantes, también uruguayos.
En ese operativo secuestraron a todos los presentes. Adalberto Soba, Raúl Tejera y Juan Pablo Errandonea aún permanecen desaparecidos.
La Cantábrica
La Cantábrica, una importante metalúrgica en Haedo, fue un foco clave de resistencia obrera durante la dictadura. Sus trabajadores se opusieron al plan económico de Martínez de Hoz, sufriendo persecución y desapariciones, y protagonizaron tomas de fábrica en 1980, convirtiéndose en un símbolo de lucha sindical frente a la represión militar.

La Cantábrica, junto con otras fábricas como Peugeot y Deutz, mantuvo una activa resistencia contra la dictadura fascista. En 1980, los obreros de La Cantábrica, Deutz, Sevel y Merex tomaron las plantas en protesta, llegando a pedir la renuncia del ministro de economía José Alfredo Martínez de Hoz. La fábrica sufrió la represión sistemática del Proceso de Reorganización Nacional, dirigida contra trabajadores y sindicalistas.
En Merlo
Merlo con amplios antecedentes de actividad militante, estudiantil, sindical y social fue inmerso en un dispositivo represor, que dejó a más de un centenar de vecinos detenidos desaparecidos y asesinados, presos políticos, exiliados, como así también lugares que funcionaron como centros clandestinos de detención, tortura y exterminio, centros de comando e inteligencia. En la división del territorio que el Estado Mayor efectuó, a partir de sus Fuerzas Armadas, el distrito de Merlo estuvo bajo la órbita de la Fuerza Aérea dentro de lo que se denominó Zona 1, subzona 16.
En Moreno
La represión en Moreno durante la dictadura se caracterizó por el secuestro y desaparición de al menos 80 personas, principalmente militantes sociales y sindicales. Funcionaron centros clandestinos como la Comisaría 1ra, la Comisaría 5ta, la Brigada Aérea VII, y el Instituto Riglos, siendo la Quinta “La Pastoril” escenario de una grave masacre.

En Ituzaingó
La represión en Ituzaingó durante la dictadura formó parte del plan sistemático de terrorismo de Estado en la zona oeste del Gran Buenos Aires, resultando en al menos 84 desapariciones y asesinatos, según el archivo de la DIPPBA. La UES (Unión de Estudiantes Secundarios) y militantes peronistas fueron focos principales, con secuestros masivos entre 1976 y 1977, llevando a las víctimas a centros clandestinos como la Brigada de San Justo.
La dictadura en Ituzaingó se caracterizó por la desaparición forzada de jóvenes, estudiantes y trabajadores, muchos de los cuales continúan desaparecidos, y cuyos testimonios han sido recuperados recientemente por proyectos escolares locales.
En septiembre de 1977, ocho jóvenes de Ituzaingó y zonas aledañas fueron secuestrados en sus domicilios por su militancia en la UES. La mayoría fue llevada a la Brigada de San Justo y siete de ellos fueron fusilados en diciembre de ese año.

Sonia von Schmeling, Jorge Luis Fernández, Alejandro Fernández, Adriana Martín, Alejandro Aibar, Marcelo Moglie, Enrique Ricardo Rodríguez y Luis Ángel García fueron secuestrados en sus domicilios y trasladados al centro clandestino de detención en la Brigada de San Justo, donde se estima que pasaron atrocidades más de un centenar de personas. La mayoría de ellos todavía cursaba sus estudios secundarios al momento del secuestro. Salvo Adriana Martín la única sobreviviente, cuyo testimonio logró reconstruir la historia, e identificar y condenar a los represores, el resto continúa desaparecidos
Muchos de estos actos se enmarcaron en la represión a la militancia estudiantil y juvenil, como en la Ciudad de La Plata en la llamada “Noche de los Lápices” buscando “restaurar” valores a través de la eliminación de opositores.
Nota de Rubén:
En esta tercera y última entrega he intentado escribir una semblanza de lo que significó el horror de una práctica aberrante durante la última dictadura cívico militar, sin embargo, cualquier narrativa no estará ni por asomo cerca del sufrimiento de los detenidos, del desconsuelo de sus familiares y compañeros y del vacío que debieron sufrir sus padres al momento de los secuestros. A todos ellos les debemos respeto y admiración y con ellos seguiremos sosteniendo que en la Argentina ¡Nunca Mas!
