La venta de combustibles en Argentina volvió a mostrar señales de debilidad en febrero, con una caída interanual del 1,7% que la posiciona como el peor registro para ese mes desde 2021. En total, se comercializaron 1.299.600 metros cúbicos, según datos elaborados en base a información oficial.
El retroceso estuvo impulsado principalmente por la baja en el consumo de gasoil, que registró una caída del 3,8%, mientras que las naftas se mantuvieron prácticamente estables, con una leve disminución del 0,1%. Sin embargo, al interior de cada segmento se evidencian diferencias marcadas: los combustibles de menor costo continúan en retroceso, mientras que las versiones premium muestran subas.
En el caso de las naftas, la súper cayó un 2,1%, mientras que la premium creció un 5,5%. Una tendencia similar se observó en el gasoil, donde la versión común se desplomó un 10,4%, contrastando con un aumento del 6,6% en el segmento premium. Este comportamiento refleja un consumo cada vez más segmentado, atravesado por la pérdida de poder adquisitivo.
A nivel empresarial, YPF concentró más de la mitad del mercado y logró una leve suba en sus ventas, mientras que el resto de las compañías registraron caídas, algunas de ellas pronunciadas. En términos geográficos, la retracción fue generalizada: solo cuatro provincias lograron mejorar sus niveles de venta, mientras que en la mayoría del país se observaron descensos significativos.
El dato se suma a otros indicadores que muestran una economía en desaceleración, donde la caída del consumo comienza a consolidarse como una tendencia. En el acumulado del primer bimestre del año, las ventas también se ubican por debajo del mismo período de 2025, evidenciando que la recuperación aún no logra afianzarse.

