La empresa de calzado Viamo, con más de tres décadas de trayectoria en el país, se presentó en concurso de acreedores en medio de una profunda crisis financiera. La firma acumula 64 cheques rechazados por más de $85 millones, enfrenta alrededor de 30 juicios laborales y registra un pasivo que asciende a $4.240 millones.
El proceso fue clasificado como de gran magnitud por el juzgado interviniente, debido a la complejidad de las obligaciones de la compañía. En este marco, los acreedores tendrán plazo hasta agosto para verificar sus créditos, mientras que la empresa deberá presentar una propuesta que le permita evitar la quiebra.
Fundada a fines de los años 80 como parte de un emprendimiento familiar vinculado a la fabricación de calzado, Viamo llegó a consolidarse en el mercado local con locales propios y presencia en importantes centros comerciales. Actualmente cuenta con 77 empleados, aunque años atrás había superado los 300 trabajadores y contaba con una red mucho más amplia de sucursales.
Desde el sector empresario señalan que la creciente competencia de productos importados fue uno de los factores que aceleró el deterioro de la firma, provocando cierre de locales y reducción de personal en los últimos años.
La situación de la empresa se da en un contexto más amplio de retracción industrial. Datos oficiales indican que en los últimos dos años se redujo significativamente la cantidad de empresas activas en el país, con impacto directo en el empleo registrado, especialmente en sectores como el textil, el calzado y la industria manufacturera en general.
Distintas cámaras empresarias advierten que la caída de la actividad, sumada a la apertura de importaciones y la pérdida de poder adquisitivo, está generando un escenario crítico para la producción nacional, con cierre de empresas y pérdida sostenida de puestos de trabajo.

