Interrogantes sobre su vínculo con Israel, la religión judía y las implicancias geopolíticas de su alineamiento internacional
Por Rubén Magliotti
La reciente visita del presidente argentino, Javier Milei, al Muro de los Lamentos volvió a instalar preguntas tanto en la prensa nacional como internacional. El foco no solo está en el gesto simbólico, sino en el trasfondo: ¿por qué un mandatario que no profesa el judaísmo muestra una marcada afinidad por esa religión y por el Estado de Israel?
Según relatos de su entorno, el acercamiento de Milei al judaísmo habría comenzado hace pocos años, cuando un alumno suyo —que estudiaba para rabino— despertó su interés por el pensamiento religioso. Desde entonces, el presidente habría profundizado en textos tradicionales, integrando esas ideas con su visión económica ultraliberal.
Javier Milei ¿Es o se Hace?
El vínculo de Milei con el judaísmo también abre interrogantes sobre su posible conversión. Para formar parte de esta religión, es necesario atravesar un proceso de estudio y evaluación que incluye aspectos doctrinarios y éticos, y que puede extenderse durante más de un año. Existen tres corrientes principales —reformista, conservadora y ortodoxa—esta ultima es a la cual Milei pretende ser admitido.
Más allá de la dimensión espiritual, su cercanía con Israel tiene derivaciones políticas concretas. En particular, su alineamiento con el primer ministro Benjamín Netanyahu plantea implicancias en el escenario internacional.
El plan de Netanyahu en medio oriente
Benjamín Netanyahu pertenece a un partido de extrema derecha israelí denominado el Likud (La Consolidación). Es una formación política de corte sionista, conservador y nacionalista. Netanyahu ha sido el presidente del partido y primer ministro de israel en múltiples ocasiones.

Desde principios de los 90 tanto Israel como los Estados Unidos posicionaron a Irán como un potencial enemigo, en especial por su influencia en grupos chiitas en países como Irak, Líbano y Yemen. A este escenario se suma Siria, incluso tras la caída del gobierno de Bashar al-Ásad en 2024
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En contraste, países como Jordania, Egipto y Sudán han reconocido al Estado de Israel y mantienen vínculos diplomáticos. También los Emiratos Árabes Unidos han avanzado en esa dirección, aunque los ataques de Hamás el 7 de octubre de 2023 alteraron ese proceso.
Desde el año 1996 que Israel viene anunciando que Irán prontamente tendrá armas nucleares, esta ha sido la retórica permanente para ubicar a Irán como potencial enemigo por el peligro de su armamento. Un caso muy similar ocurrío con los Estados Unidos en el año 2003, cuando invadió a Irak por la supuesta tenencia de armas de destrucción masiva que tenía el gobierno de Sadam Hussein.
Los acuerdos de Oslo y la cuestión palestina
Uno de los puntos centrales del conflicto sigue siendo el incumplimiento de los Acuerdos de Oslo, firmados entre Yitzhak Rabin y Yasser Arafat. Estos acuerdos establecían reconocimiento mutuo, la creación de la Autoridad Nacional Palestina y una retirada progresiva de tropas israelíes en territorios ocupados.
📌 Puntos clave de los acuerdos de Oslo
Los acuerdos se dividieron en dos fases principales (Oslo I en 1993 y Oslo II en 1995) y establecieron los siguientes compromisos:
- Reconocimiento mutuo: La OLP reconoció oficialmente el derecho del Estado de Israel a existir en paz y seguridad. Por su parte, Israel reconoció a la OLP como el representante legítimo del pueblo palestino.
- Creación de la Autoridad Nacional Palestina (ANP): Se estableció un gobierno autónomo provisional para los palestinos en partes de la Franja de Gaza y Cisjordania por un periodo de transición de cinco años.
- Retirada militar parcial: Israel se comprometió a retirar de forma gradual sus fuerzas militares de ciertas zonas ocupadas de Gaza y Cisjordania para ceder el control administrativo y de seguridad a la recién creada policía palestina.
- División territorial de Cisjordania (Oslo II): Se dividió el territorio en tres áreas de control distintas:
- Zona A: Control civil y de seguridad exclusivo de la ANP.
- Zona B: Control civil de la ANP y control de seguridad compartido con Israel.
- Zona C: Control civil y de seguridad exclusivo de Israel (esta zona representa más del 60% del territorio)
En contraste con los acuerdos Israel sostiene una expansión de asentamientos en Cisjordania y la política de tierra arrasada en la Franja de Gaza. El conflicto armada que tiene contra Hamás o Hezbolá, son la excusa para bombardear territorio palestino, y a la población civil.
A nivel regional, Israel también mantiene tensiones con Turquía. Recientemente, Netanyahu acusó al presidente Recep Tayyip Erdoğan de actuar en sintonía con Irán.

En el plano interno, el primer ministro enfrenta cuestionamientos por su política de seguridad y diversas causas judiciales por hechos de corrupción. Analistas señalan que el endurecimiento del discurso frente a amenazas externas ha sido, en ocasiones, una herramienta para reforzar su posición política.

Otra faz expansionista ocurre en Cisjordania, allí a través del ejército israelí se viene ocupando territorio desplazando a la población palestina y asentando a los colonos, civiles israelíes que sustituyen a la población local con el respaldo del ejército.
También Israel tiene una intención de ocupación en Siria, tanto en los Altos del Golán como en una franja anexada hace poco tras la caída del gobierno de Bashar al-Ásad, más al sur tiene como aliados a la población Drusa, es una comunidad etnorreligiosa de habla árabe, monoteísta y cerrada, que podría ser utilizada como cabeza de playa para una eventual ocupación.
Los aliados de Israel
Sin duda que su principal aliado son los Estados Unidos, aunque desde hace unos diez días Trump está tratando de despegarse del conflicto israelí, básicamente porque el 70% de la población norteamericana cree que Israel está llevando de las narices a su presidente.
Una situación similar ocurre con la Unión Europea, países como Hungría, República Checa, Alemania e Italia suelen apoyar o mantener lazos fuertes con Israel. En cambio, España, Irlanda y Eslovenia lideran las críticas, pidiendo revisar acuerdos y acciones en Gaza. Francia y Bulgaria mantienen una postura intermedia, la falta de unanimidad impide posiciones mas severas.
Corte Penal Internacional
La mirada de la justicia internacional
La Corte Penal Internacional ha solicitado la detención de Netanyahu por sus crímenes cometidos en Gaza. No obstante, la ejecución de esa medida depende de los países miembros, ya que el tribunal carece de una fuerza policial propia.
En ese contexto, la posición de Argentina adquiere relevancia. Como Estado adherente a la CPI, el país estaría obligado a actuar en caso de que el primer ministro israelí ingrese a nuestro territorio. Este escenario contrasta con la cercanía política que Milei ha manifestado en sus recientes encuentros con el líder israelí, abrazándose con el prófugo de la justicia penal internacional

