Un estudio internacional reveló que la repetición de publicaciones en redes sociales puede ser suficiente para que una persona forme una opinión, incluso con poco conocimiento previo sobre el tema.
Investigadores publicaron sus hallazgos en Information Systems Research, analizando cómo nacen las primeras ideas cuando se consume información rápida, entre imágenes, comentarios y posteos breves. Para ello, diseñaron tres experimentos controlados que simularon una red social similar a Instagram, evitando temas de opinión fuerte como política o deportes, y enfocándose en asuntos poco conocidos, como partes del cuerpo humano.
Los resultados mostraron que, después de unas cinco publicaciones similares, muchos participantes empezaban a creer que tenían una opinión sobre el tema. Según los científicos, la clave no era tanto la veracidad de la información, sino que los mensajes se repitieran, fueran coherentes y fáciles de entender.
El estudio también destacó dos factores adicionales:
El efecto de la primera impresión: la opinión inicial actúa como filtro, haciendo más probable que los nuevos mensajes coincidentes sean aceptados.
La confianza en el emisor: los mensajes de perfiles que parecían expertos eran más creíbles, aunque no hubiera verificación de su autoridad.
Los investigadores advierten que la desinformación puede instalarse antes de que aparezca una noticia falsa viral, y que corregir errores una vez repetidos miles de veces es mucho más difícil. Por ello, recomiendan que las plataformas actúen temprano, señalando fuentes confiables, verificando supuestos expertos y advirtiendo sobre contenidos dudosos antes de que se propaguen.

