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Las claves del avance de la derecha en el mundo

Durante este año se produjeron importantes avances de la derecha internacional que accedieron al gobierno a través del voto democrático. Para comprender este fenómeno debemos analizar cual es su matriz y las distintas variantes de acuerdo a la idiosincrasia de cada país.

Por Rubén Magliotti

La segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia confirmó la victoria del abogado, empresario y candidato de la derecha colombiana Abelardo de la Espriella frente a Iván Cepeda, el candidato del actual presidente Gustavo Petro. La diferencia entre ambos fue de 250.830 votos, equivalente al 0,96%. Por otra parte, en Perú hay ventaja de Keiko Fujimori sobre Roberto Sánchez, un izquierdista moderado, a la espera del resultado definitivo. Este año también asumió en Chile José Antonio Kast, quien revindica la política del dictador y genocida Augusto Pinochet.

¿Qué tienen en común cada uno de estos candidatos? Para responder hay que retroceder unos años hacia atrás, exactamente al 7 de noviembre del 2012 apenas 24 horas después de la derrota del republicano Mitt Romney ante el demócrata Barack Obama, lvanka la hija de Donald Trump registraba en la ofician de marcas y patentes norteamericano la frase  “Make America Great Again”, más conocida por sus siglas MAGA.

1 La Génesis del Descontento: Más allá de la Racionalidad Superficial

El movimiento “Make America Great Again” (MAGA) no es un exabrupto irracional ni una anomalía meteorológica en el paisaje político estadounidense; es la cristalización política de una psicopolítica del desplazamiento.

Es la respuesta estratégica a una “herida real” en el tejido social, un malestar sistémico que el establishment prefirió ignorar bajo el manto de la eficiencia macroeconómica. MAGA es el rechazo frontal al diagnóstico de la élite partidista del republicanismo y una apuesta por capitalizar las estructuras psicológicas de un electorado que se sentía culturalmente desahuciado.

2. La “Historia Profunda” y la Sociología de la Resiliencia

Para cualquier estratega que aspire a descifrar la lealtad granítica del votante MAGA, la obra de Arlie Russell Hochschild, “Extraños en su propia tierra”, Hochschild pasó cinco años realizando un trabajo de campo inmersivo en el estado de Luisiana, específicamente en la región de Lake Charles. Su objetivo principal fue derribar lo que ella denomina el “muro de la empatía” para descifrar la cosmovisión y las emociones de los votantes conservadores del sur profundo estadounidense.

En este ecosistema, la validación de la identidad precede a cualquier beneficio material. El votante no evalúa indicadores; siente que su lugar en el mundo le ha sido arrebatado.

El simpatizante MAGA posee el sentimiento de estar  esperando en una fila  que no avanza, mientras otros (inmigrantes, minorías, casta, populistas) “saltan la fila” con ayuda del Estado.

Para este sector el Estado es el cómplice que facilita el avance de los “intrusos” a costa del sacrificio del ciudadano tradicional.

3. Genealogía del Trumpismo: Un Linaje de Resistencia Anti-Sistema

El trumpismo es la iteración contemporánea de una corriente subterránea que ha atravesado la historia americana. No es una ruptura, sino el refinamiento de un linaje de resistencia anti-élite. Diseccionamos sus cuatro pilares históricos:

Jacksonianismo (Siglo XIX):  Basado en las tesis de Walter Russell Mead, este pilar no es solo populismo, sino un código de honor comunitario y autosuficiencia. Prioriza la lealtad al “pueblo real” y desconfía profundamente de los intelectuales y las instituciones transnacionales.

Partido “No sé nada” (1840-1850): Un movimiento político estadounidense que buscaba limitar el poder político de los inmigrantes. Aporta el componente nativista y xenófobo hacia lo foráneo. Su éxito radicó en canalizar el miedo al desplazamiento demográfico, un eco directo del discurso actual sobre la integridad fronteriza.

Comité América Primero (1940):  Establece el marco del aislamiento estratégico y el nacionalismo económico. La premisa es clara: los intereses domésticos no deben sacrificarse en el altar del orden global.

Sociedad John Birch (1950-60s):  Es la raíz del “estilo paranoico” en la política. Sembró la idea de que las élites no son solo incompetentes, sino subversivas. Este es el precursor directo de la retórica actual contra “El Estado” y el escepticismo radical hacia los expertos.

De esta genealogía extraemos tres denominadores comunes que dotan al movimiento de una robustez que la oposición suele subestimar:

  • Desprecio por la autoridad conocedora:  El rechazo a los expertos como guardianes de la verdad.
  • Priorización de la soberanía identitaria:  El rechazo a cualquier acuerdo global que diluya la esencia nacional.
  • Narrativa de traición:  La convicción de que la clase política ha vendido el destino del país a intereses extranjeros.

4. Un modelo exportable

El modelo MAGA ha dejado de ser un fenómeno doméstico de la sociedad norteamericana para convertirse en una experiencia exportable. La validación de la “herida” ha permitido la expansión de este modelo hacia figuras como Javier Milei, Giorgia Meloni, Nair Bukele o el recientemente ganador en las elecciones colombianas Abelardo de la Espriella.

Estamos ante una transformación estructural donde la gestión racional del Estado ha sido desplazada por la gestión de la identidad. En general pueden establecerse tres ejes en el fenómeno MAGA que puede utilizarse en distintas regiones

Directriz 1:

Auditoría de Narrativa Identitaria.  Antes de diseñar propuestas de gobierno, debe evaluarse si el mensaje del candidato entra en conflicto con la “historia profunda” del votante. Si la narrativa no valida el sentimiento de desplazamiento, la política pública será irrelevante.

Directriz 2:

Priorización de la Validación Simbólica.  Las victorias simbólicas como son los gestos de autoridad, lenguaje disruptivo, ataques a la corrección política tienen un retorno electoral mayor que los logros legislativos, ya que actúan directamente sobre la “herida” emocional.

Directriz 3:

Mapeo de Identidad y Abandono.  Se sustituyen las encuestas demográficas tradicionales por mapeos psicográficos que identifiquen focos de “sentimiento de extranjería”. La clave es localizar dónde el electorado siente que el sistema ha dejado de hablar su idioma.

En conclusión, el futuro de la estabilidad democrática no se decidirá en los despachos de los técnicos, sino en el reconocimiento de que la gestión racional ya no es la moneda de cambio del éxito electoral. La “Historia Profunda” es el nuevo y definitivo campo de batalla político; ignorar su potencia es ceder el tablero a la insurgencia permanente.

Próxima entrega:

El Paradigma del “Líder Espejo”: Más allá del Liderazgo Tradicional.

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