La interna dentro del oficialismo sumó un nuevo capítulo de máxima tensión luego de que la vicepresidenta Victoria Villarruel apuntara contra Diego Santilli con duras acusaciones y lo ubicara como parte de la dirigencia tradicional que, según sostuvo, buscó enfrentar al espacio libertario desde sus orígenes.
El enfrentamiento escaló cuando Villarruel publicó un mensaje en redes sociales en el que, sin mencionar directamente al jefe de Gabinete, cuestionó a quienes —según su mirada— intentan debilitar al Gobierno y desconocer el mandato obtenido en las urnas.
“Uno de los exponentes de la casta política a la que nos enfrentamos en el 2023 y le ganamos, pretende causar daño a la institucionalidad y conspirar contra el orden republicano de nuestra Patria”, escribió la vicepresidenta en su cuenta de X.
En el mismo mensaje, Villarruel reivindicó la fórmula presidencial que integró junto a Javier Milei y afirmó: “Ésta fue una fórmula mixta que surgió espontáneamente para quebrar la hegemonía de estos parásitos. Sea democrático y respete el voto popular”.
Aunque evitó nombrarlo, la referencia fue interpretada como dirigida a Santilli, quien en los últimos meses ganó protagonismo dentro del Gobierno y comenzó a ocupar un lugar central en la estructura política del Ejecutivo.
La respuesta del jefe de Gabinete llegó rápidamente. En declaraciones radiales, Santilli cuestionó los dichos de Villarruel y consideró que sus expresiones exceden el debate político y afectan la responsabilidad institucional que corresponde al cargo que ocupa.
Además, planteó que si la vicepresidenta mantiene diferencias profundas con el rumbo del Gobierno debería expresarlas desde otro espacio político, en lugar de generar cuestionamientos desde dentro de la administración.
El cruce dejó expuesta una disputa que venía creciendo detrás de escena: por un lado, Villarruel sostiene que algunos sectores buscan condicionar el proyecto que llegó al poder en 2023; por otro, desde el entorno de Santilli consideran que las críticas públicas de la vicepresidenta debilitan la gestión y alimentan las divisiones internas.
Con acusaciones de “casta”, “conspiración” y ataques a la institucionalidad de por medio, la pelea entre dos figuras centrales del oficialismo volvió a mostrar las fisuras internas de un Gobierno que intenta sostener una imagen de unidad mientras sus principales referentes intercambian duros cuestionamientos.

