La promesa de que el ajuste traería una mejora sostenida en las condiciones de vida comenzó a mostrar sus límites. El Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA informó que la pobreza volvió a crecer durante el primer trimestre de 2026 y alcanzó al 30% de la población. Entre fines de 2025 y el inicio de este año, unas 1,8 millones de personas pasaron a integrar el universo de quienes no logran cubrir sus necesidades básicas.
El informe, elaborado sobre datos oficiales del INDEC, revela que la reducción de la pobreza se frenó. La indigencia también aumentó y llegó al 6,5%, confirmando un deterioro de las condiciones sociales en un contexto marcado por el ajuste económico impulsado por el Gobierno nacional.
Los especialistas atribuyen el cambio de tendencia a una combinación de factores. La Canasta Básica Alimentaria aumentó un 11,6% durante el trimestre, mientras que los salarios crecieron apenas un 8,6%. En otras palabras, los ingresos volvieron a perder contra el costo de los alimentos, profundizando las dificultades de millones de familias.
A esa pérdida del poder adquisitivo se suma un mercado laboral cada vez más frágil. La informalidad alcanzó al 44,2% de los trabajadores y la subocupación también se incrementó, evidenciando que una mayor cantidad de personas consigue empleo, pero con salarios insuficientes y sin derechos laborales que permitan salir de la pobreza.
El estudio también identifica otro de los efectos del programa económico: el fuerte aumento de las tarifas de energía, el transporte y los alquileres. Estos gastos crecieron por encima de la inflación general y absorbieron una porción cada vez mayor de los ingresos de los hogares, especialmente entre los sectores de menores recursos.
Mientras el Gobierno sostiene el equilibrio fiscal como principal logro de gestión, los indicadores sociales muestran que ese resultado convive con un deterioro de las condiciones de vida. El crecimiento económico perdió dinamismo y la mejora de los ingresos no alcanzó a la mayoría de los trabajadores, ampliando las desigualdades.
La pobreza continúa golpeando con mayor fuerza en el interior del país. Concordia encabeza el ranking nacional con el 52,5% de su población bajo la línea de pobreza, seguida por Gran Resistencia (49,7%) y Posadas (42,6%). En materia de indigencia, Gran Resistencia registra el índice más elevado del país.
Los datos de la UCA exponen una de las principales consecuencias sociales del ajuste: la inflación de los alimentos supera a los salarios, aumenta la precarización laboral y cada vez más argentinos vuelven a caer en la pobreza, aun cuando las variables macroeconómicas muestran señales de estabilidad.

