El prestigioso diario británico puso el foco en el deterioro de las finanzas de los hogares argentinos y advirtió que el 16,3% del crédito destinado a individuos lleva al menos tres meses de atraso. Cerca de 5,8 millones de personas tienen dificultades para cumplir con sus pagos. El fenómeno golpea con mayor fuerza al crédito no bancario y vuelve a poner en debate el impacto del ajuste sobre el consumo.
La crisis del endeudamiento de los hogares argentinos volvió a quedar bajo la lupa internacional. El Financial Times advirtió que un número récord de familias enfrenta dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras, en un contexto marcado por el aumento de las tasas de interés y la pérdida de poder adquisitivo.
De acuerdo con datos de la consultora Equilibra citados por el medio británico, el 16,3% del crédito otorgado a individuos registra atrasos de al menos tres meses, mientras que alrededor de 5,8 millones de personas se encuentran demoradas en sus pagos.
El periódico vinculó el crecimiento de la morosidad con los cambios económicos implementados durante el gobierno de Javier Milei. En particular, señaló el impacto combinado de la reducción del gasto público, la desaceleración de la inflación y el fuerte aumento de las tasas de interés reales.
El crédito que crece mientras las familias se endeudan
El Financial Times planteó una particular contradicción del actual escenario económico: la estabilización de algunas variables generó mayores incentivos para que los bancos otorgaran préstamos, pero al mismo tiempo el deterioro de los ingresos de numerosos hogares aumentó la necesidad de recurrir al crédito.
El diario explicó que durante años muchos argentinos se acostumbraron a que la inflación licuara el peso real de sus deudas. Sin embargo, con tasas de interés reales fuertemente positivas, el mecanismo dejó de funcionar y las obligaciones financieras comenzaron a hacerse cada vez más difíciles de afrontar.
El problema adquiere una dimensión todavía mayor fuera del sistema bancario tradicional. Según el artículo, más del 32% del crédito otorgado por fintech y billeteras digitales se encuentra en situación de mora.
“Deja de ser un problema microeconómico”
El escenario encendió señales de alerta entre especialistas. Amílcar Collante, fundador de la consultora Profit, advirtió: “Con tanta gente involucrada, esto deja de ser un problema microeconómico y amenaza con convertirse en un problema macroeconómico”.
El economista señaló además una contradicción en la estrategia de utilizar el crédito como motor de la recuperación: si una parte importante de la población ya está sobreendeudada, tiene cada vez menos margen para solicitar nuevos préstamos y sostener el consumo.
En la misma línea, Nery Persichini, jefe de investigación de GMA Capital, sostuvo: “Hay crecimiento económico, pero la gente no lo siente”. Y agregó que el crédito destinado a impulsar el consumo masivo “ahora mismo está apagado”.
El Gobierno rechaza un rescate para los deudores
El Financial Times también abordó la posición del Gobierno nacional frente al crecimiento de la morosidad.
Según el periódico, Milei descartó la posibilidad de implementar un rescate financiero o un mecanismo de alivio de deudas financiado por el Estado. La postura oficial considera que se trata de “un problema entre actores privados”.
Sin embargo, el crecimiento del endeudamiento familiar comienza a ocupar un lugar cada vez más relevante en el debate político y económico de cara a las elecciones de 2027.
Desde sectores opositores cuestionan que el ajuste haya llevado a numerosas familias a utilizar tarjetas, préstamos, billeteras virtuales y créditos informales para afrontar gastos cotidianos, bajo la consigna de que cada vez más argentinos deben “endeudarse para sobrevivir”.
Cuando pedir un préstamo deja de ser una opción y se convierte en necesidad
El artículo del Financial Times también recogió testimonios que muestran cómo el endeudamiento dejó de estar asociado exclusivamente al consumo y comenzó a utilizarse para resolver problemas básicos.
Uno de los casos es el de Jonatan Verón, un chofer de Uber de 41 años de La Plata. A comienzos de 2025 pidió un préstamo de unos 1.300 dólares para reparar el motor de su vehículo, una herramienta indispensable para trabajar.
La caída de sus ingresos frente al costo de vida le impidió sostener las cuotas. Luego de sufrir la rotura de un neumático, recurrió a un prestamista informal que le cobró una tasa del 300%.
Como consecuencia, su deuda total superó los 11.000 dólares. “Es mucho, pero no tenía otra opción”, relató Verón, quien además mantiene deudas con familiares y con su proveedor de telefonía.
Otro testimonio es el de Oriana Fernández, de 24 años, analista de una empresa de indumentaria e integrante del colectivo Deudores Organizados.
Fernández acumula una deuda de unos 3.300 dólares en su tarjeta de crédito, con una tasa de interés del 132%. El endeudamiento comenzó luego de destinar unos 1.600 dólares al alquiler de un departamento tras separarse de su pareja.
En los últimos 18 meses, su salario aumentó apenas un 20%, una evolución que no logró acompañar el crecimiento de sus obligaciones financieras.
Una deuda que ya impacta en la economía real
El escenario expuesto por el medio británico muestra que el problema de la morosidad no se limita a quienes tienen dificultades para pagar una tarjeta o un préstamo.
Con millones de personas comprometidas con sus deudas, el fenómeno comienza a afectar directamente la capacidad de consumo de los hogares y, por esa vía, puede convertirse en un obstáculo para la recuperación económica.
La paradoja es evidente: mientras el crédito aparece como una herramienta para reactivar el consumo, una parte creciente de las familias ya está demasiado endeudada para seguir utilizando ese mecanismo.

