La distribución de bancas en la Cámara de Diputados de la Nación mantiene una diferencia cada vez más visible entre la cantidad de habitantes de cada distrito y su representación parlamentaria. El fenómeno, conocido como malapportionment, afecta especialmente a la Provincia de Buenos Aires, que concentra la mayor cantidad de población del país pero tiene una proporción menor de diputados en relación con sus habitantes.
El tema fue analizado por el juez federal con competencia electoral en la Provincia de Buenos Aires, Alejo Ramos Padilla, quien advirtió que la crisis de representación argentina tiene múltiples causas y que una eventual reforma requiere acuerdos políticos.
En el sistema argentino existen diferencias entre las dos cámaras del Congreso. Mientras el Senado representa a las provincias y otorga la misma cantidad de bancas a cada distrito, la Cámara de Diputados busca representar a la población.
La Constitución establece que la cantidad de diputados debe estar vinculada con la población y que esa distribución debe actualizarse después de cada censo. Sin embargo, la última modificación de los criterios utilizados para repartir las bancas se remonta a 1983.
Buenos Aires, el distrito más afectado
Los cambios demográficos registrados durante las últimas cuatro décadas modificaron el peso relativo de las provincias dentro del país, pero no se tradujeron en una actualización equivalente de la representación en Diputados.
De acuerdo con los datos del Censo 2022, la Provincia de Buenos Aires concentra el 38,1% de la población argentina. Sin embargo, cuenta con 70 de las 257 bancas de la Cámara baja, lo que representa alrededor del 27,2% del total.
La diferencia convierte a Buenos Aires en el distrito con mayor nivel de subrepresentación si se compara su participación en la población con su peso parlamentario.
Otros distritos también presentan diferencias. Córdoba reúne el 8,3% de la población y tiene aproximadamente el 7% de las bancas. En sentido inverso, la Ciudad de Buenos Aires representa cerca del 6,8% de la población, pero cuenta con el 9,7% de los diputados.
Santa Fe presenta una situación más cercana a la proporcionalidad: concentra alrededor del 7,2% de la población y tiene el 7,3% de las bancas.
Un sistema que quedó desactualizado
La distribución actual tiene su origen en la ley 22.847, sancionada durante la última dictadura militar, que estableció un diputado cada 161.000 habitantes o fracción superior a 80.500. La norma también fijó un mínimo de representantes para cada distrito y contempló que ninguna provincia tuviera menos bancas que las que poseía en 1976.
Desde entonces, la población argentina aumentó y se modificó su distribución territorial, pero el criterio de asignación de bancas no volvió a actualizarse.
Una eventual aplicación de la fórmula establecida en 1983 sobre la población actual llevaría la Cámara de Diputados de 257 a 359 integrantes. Si además se mantuvieran determinados pisos históricos de representación, el número ascendería a 362.
Otra alternativa planteada en el análisis consiste en calcular una nueva proporción de habitantes por diputado. Con ese criterio, la Cámara podría quedar conformada por 251 legisladores, aunque la aplicación de pisos mínimos por distrito modificaría nuevamente el resultado.
Cualquiera de las alternativas implicaría cambios en la representación de distintos distritos y, por lo tanto, requeriría acuerdos políticos para avanzar con una reforma.
La representación no se reduce a la cantidad de bancas
Ramos Padilla también señaló que la discusión sobre la representación política no se limita a la distribución territorial de los diputados.
La participación de los partidos políticos en la selección de candidaturas, el denominado efecto de arrastre de las listas y otros mecanismos electorales también inciden en la relación entre los votos obtenidos y quienes finalmente ocupan las bancas.
A esto se suma un escenario marcado por niveles de ausentismo electoral y una creciente distancia entre parte de la ciudadanía y las instituciones políticas.
En ese contexto, la actualización de la representación parlamentaria aparece como uno de los debates pendientes del sistema democrático argentino. Sin embargo, el planteo advierte que modificar la distribución de bancas, por sí solo, no alcanzaría para resolver una crisis de representación que también está vinculada con el vínculo entre la sociedad, los partidos políticos y las instituciones.

