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¿Por qué necesitamos llamar la atención? La psicología detrás del fenómeno “farmear aura”

Las llamadas “batallas de farmear aura” se instalaron como una nueva tendencia viral, especialmente entre jóvenes. La dinámica consiste en que dos personas compiten frente a un público para demostrar quién tiene más carisma, actitud o capacidad para llamar la atención, mientras los espectadores determinan quién se impone.

Más allá de la moda de las redes sociales, el fenómeno abre una pregunta: ¿por qué resulta tan importante demostrar seguridad, atractivo o superioridad frente a los demás?

La psicóloga española Miriam González, integrante del Colegio Oficial de Psicología de Madrid, explicó que la respuesta está vinculada con una característica central de las personas: la necesidad de pertenecer y sentirse valoradas dentro de un grupo.

“Porque somos seres profundamente sociales. Desde un punto de vista psicológico, no solo necesitamos vincularnos: también necesitamos sentir que ocupamos un lugar valioso dentro del grupo. Nos importa cómo nos ven los demás porque, en parte, construimos nuestra identidad también a través de esa mirada”, señaló.

El reconocimiento como forma de validación

Para la especialista, participar de una batalla de aura no implica necesariamente intentar demostrar que se es superior. Puede estar relacionado con la búsqueda de reconocimiento, el deseo de resultar interesante o la necesidad de evitar sentirse ignorado o rechazado.

“El carisma funciona como una especie de capital social: quien tiene presencia, seguridad, humor o capacidad para captar la atención recibe reconocimiento del grupo”, sostuvo.

En ese sentido, el concepto de “aura” representa con un nuevo código algo que históricamente estuvo presente en las relaciones sociales: la forma de vestirse, hablar, bailar, hacer humor o desenvolverse frente a otras personas.

La diferencia está en que las redes sociales transformaron esas características en un fenómeno que puede ser exhibido, medido y compartido públicamente.

Cuando la aprobación externa se vuelve determinante

Según González, participar de estas competencias puede ser simplemente una forma de entretenimiento para una persona con una autoestima equilibrada. El problema aparece cuando la percepción del propio valor comienza a depender de la reacción de los demás.

En esos casos, la aprobación del público puede transformarse en una fuente indispensable de seguridad personal.

La psicóloga remarcó que “demostrar aura” no significa necesariamente tener una baja autoestima. Puede ser también una expresión de confianza, creatividad, humor y capacidad de socialización.

El punto clave, explicó, está en cuánto depende emocionalmente una persona del resultado y de la aprobación que recibe.

¿Por qué tiene tanta repercusión entre los jóvenes?

La adolescencia y la primera juventud son etapas especialmente sensibles a este tipo de dinámicas. Es durante esos años cuando se desarrolla buena parte de la identidad personal y el grupo de pares adquiere un peso significativo.

“La adolescencia y la primera juventud es cuando se construye fundamentalmente la identidad y el grupo de iguales adquiere una importancia enorme, es nuestro referente en esa etapa”, explicó González.

Por eso, la mirada de los demás puede adquirir una relevancia particular y convertir una competencia aparentemente divertida en una instancia de reconocimiento social.

Sin embargo, la especialista también llamó a evitar una mirada exclusivamente negativa sobre estas prácticas. Las batallas de aura pueden funcionar como espacios de juego, improvisación, creatividad, complicidad y encuentro presencial. De hecho, la tendencia dejó de estar limitada a las plataformas digitales y comenzó a trasladarse a plazas y otros espacios donde los jóvenes se encuentran cara a cara.

“No todo es narcisismo”

La popularización de estas prácticas también generó interpretaciones que las vinculan rápidamente con el narcisismo. Para la psicóloga, esa conclusión resulta apresurada.

“Tenemos que tener mucho cuidado con convertir comportamientos cotidianos en diagnósticos psicológicos”, advirtió.

Competir, querer llamar la atención, disfrutar de los elogios o intentar resultar atractivo son conductas que forman parte del comportamiento humano y pueden aparecer con mayor intensidad durante las etapas de construcción de la identidad.

“El narcisismo clínicamente problemático es algo mucho más complejo que hacerse visible”, aclaró.

La especialista también diferenció entre una conducta que puede reforzar determinados rasgos y un trastorno psicológico. “No todo exhibicionismo es narcisismo, ni toda búsqueda de aprobación es patológica”, sostuvo.

Así, detrás de una batalla de “farmear aura” puede haber mucho más que una competencia viral: una combinación de juego, identidad, necesidad de pertenecer y búsqueda de reconocimiento, especialmente significativa en una etapa de la vida en la que la mirada de los demás puede tener un fuerte impacto.

(NA)

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