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Presupuesto 2027: el Gobierno apuesta a la baja de la inflación y al superávit, pero el debate estará en el costo social

El proyecto enviado al Congreso proyecta un crecimiento del 4%, una inflación del 18% y un nuevo año de superávit. La principal incógnita pasa por cómo esas metas impactarán sobre salarios, gasto público y condiciones de vida.

El Gobierno de Javier Milei presentó el proyecto de Presupuesto 2027 con una hoja de ruta centrada en la continuidad del superávit fiscal, la desaceleración de la inflación y una recuperación de la actividad económica. El texto prevé un crecimiento del PBI del 4%, una inflación del 18% a diciembre y un superávit financiero equivalente al 0,2% del producto.

Pero detrás de las cifras macroeconómicas aparece uno de los principales puntos de discusión: qué costo tendrá alcanzar esas metas y cómo se distribuirán los resultados de ese crecimiento.

El proyecto estima gastos consolidados por $216 billones para 2027, frente a recursos por $219,3 billones. El Gobierno sostiene que la diferencia permitirá mantener el equilibrio de las cuentas públicas y continuar con el esquema de superávit que constituye uno de los ejes centrales de su política económica.

Salarios: una recuperación que depende de que se cumpla la inflación

Uno de los números que genera especial atención es el de los salarios. El Presupuesto proyecta un aumento nominal del 25,4% para el salario medio durante 2027.

El Gobierno sostiene que, si la inflación promedio se ubica en el 21,1%, los ingresos tendrían una recuperación en términos reales.

La cuestión es que esa mejora no está garantizada: depende simultáneamente de que la inflación efectivamente descienda al nivel previsto y de que los salarios acompañen la evolución proyectada.

En otras palabras, el Presupuesto no asegura por sí mismo una recuperación del poder adquisitivo, sino que construye ese escenario sobre la base del cumplimiento de sus propias metas macroeconómicas.

El superávit como prioridad

El Ejecutivo proyecta mantener un superávit primario del 1,3% del PBI y un resultado financiero positivo del 0,2%.

El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó que el Gobierno presentará por cuarto año consecutivo un resultado financiero positivo y remarcó que se trataría de una situación inédita para un gobierno argentino que no se encuentra en default.

El dato fiscal es central para la administración de Milei, pero también abre otro debate: qué partidas se priorizan para alcanzar ese resultado y cuáles quedan limitadas por la política de reducción del gasto.

Por eso, la discusión parlamentaria no se limitará a determinar si las cuentas cierran, sino también a analizar en qué se gasta, cuánto se destina a salarios, jubilaciones, universidades, salud, educación, obra pública y asistencia social, y qué evolución tendrán esas partidas frente a la inflación.

Crecimiento con una pregunta pendiente

El Gobierno espera que la economía crezca un 4% en 2027, después de proyectar una expansión del 3% durante 2026.

La administración nacional presenta esa recuperación como parte de la consolidación de su programa económico. Caputo ya había anticipado que esperaba llegar a 2027 con una economía creciendo y con una inflación descendente.

Sin embargo, el crecimiento del PBI constituye una medida agregada y no necesariamente refleja cómo se distribuye ese crecimiento entre los distintos sectores de la sociedad.

Por eso, uno de los interrogantes que atravesará el debate presupuestario será si la recuperación prevista se traducirá también en mayor empleo, mejores salarios y una mejora concreta de los ingresos de los hogares.

Dólar, exportaciones y cuentas externas

El Presupuesto proyecta un dólar de $1.847,6 para diciembre de 2027, con un promedio anual de $1.728. También prevé exportaciones por casi US$134.000 millones y un superávit comercial de US$15.560 millones.

Son números que dependen, al igual que el resto de las variables, de un escenario económico futuro que puede modificarse por factores internos y externos.

El proyecto, en definitiva, presenta una economía con menor inflación, crecimiento y superávit fiscal. El debate político y parlamentario estará en determinar qué supuestos deben cumplirse para llegar a ese escenario y, fundamentalmente, quiénes asumirán los costos y quiénes recibirán los beneficios de ese modelo económico.

El proyecto ingresó a la Cámara de Diputados y deberá atravesar ahora el debate legislativo, donde las proyecciones oficiales serán discutidas junto con las prioridades de gasto para el próximo año.

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