La irregularidad bancaria de los hogares llegó al 12,9% en julio, más del doble que un año atrás. Préstamos personales y tarjetas de crédito concentran las mayores dificultades de pago, mientras crece el financiamiento destinado a alimentos y gastos cotidianos.
La morosidad de las familias argentinas alcanzó en julio su nivel más alto desde que comenzó la serie en 2010. Según un informe de Fundación Pensar, la irregularidad bancaria de los hogares llegó al 12,9%, frente al 5,6% registrado en el mismo mes de 2025.
El deterioro se concentra principalmente en los créditos destinados al consumo. Los préstamos personales registraron una irregularidad del 16,7%, mientras que en las tarjetas de crédito alcanzó el 12,8%. En tanto, la morosidad fue del 8,1% en los préstamos prendarios y del 1,6% en los hipotecarios.
El informe Pensar Argentina – Octubre 2026 advierte que el crecimiento del financiamiento convive con mayores dificultades para afrontar las obligaciones. En ese contexto, el crédito comenzó a funcionar para una parte de los hogares como una herramienta para sostener el consumo cotidiano frente a ingresos ajustados y gastos esenciales elevados.
El crédito, cada vez más destinado a gastos básicos
Una encuesta nacional de Casa Tres incluida en el informe muestra la dimensión del fenómeno: el 58% de los consultados afirmó que él o alguien de su hogar tomó un préstamo, utilizó crédito o financió gastos durante los últimos meses.
Entre quienes recurrieron a ese financiamiento, el 26% lo destinó principalmente a la compra de alimentos, el 21% a gastos cotidianos del hogar, el 15% a servicios, impuestos u otras obligaciones y el 14% a cancelar otras deudas.
La presión sobre los ingresos también aparece en los atrasos. El 54% de los encuestados aseguró haber dejado de pagar o haberse atrasado en alguna obligación por motivos económicos.
Entre quienes registraron atrasos, el 46% señaló servicios, el 36% tarjetas de crédito y el 33% préstamos u otras deudas.
El informe aclara que este porcentaje no implica que más de la mitad de los argentinos se encuentre en mora bancaria, ya que la encuesta contempla también pagos corrientes y otras obligaciones, mientras que la estadística bancaria mide específicamente los créditos en situación irregular.
La mayor presión se concentra en los sectores de menores ingresos
El deterioro presenta además una fuerte brecha socioeconómica. El 72% de las personas de menores ingresos declaró haber tenido atrasos, frente al 43% del segmento medio y al 30% del nivel alto.
Los jóvenes también aparecen entre los grupos más expuestos. Entre quienes tienen crédito, el 37% de los deudores de entre 18 y 25 años se encontraba en mora, una proporción similar a la registrada entre los 26 y 35 años. El porcentaje desciende progresivamente hasta el 16% entre los mayores de 66 años.
Pese al aumento de la morosidad, el informe señala que el escenario no representa una crisis bancaria. El Banco Central registra previsiones equivalentes al 87,6% de la cartera irregular y una integración de capital del 30,5% de los activos ponderados por riesgo.
El desafío, según el estudio, pasa por recuperar el acceso al crédito sin profundizar el sobreendeudamiento, mediante ingresos sostenibles, mecanismos de regularización y herramientas que eviten que los atrasos terminen generando una exclusión financiera permanente.

