Un estudio realizado en 801 adolescentes argentinos analizó el consumo de proteínas y suplementos. Los especialistas destacan el aporte de los lácteos y advierten sobre la suplementación sin indicación profesional.
La alimentación durante la adolescencia es clave para el crecimiento y el desarrollo. Un estudio realizado en 801 jóvenes de entre 12 y 18 años de distintas regiones del país encontró que el 51,7% presentaba una frecuencia alta de consumo de alimentos fuente de proteínas.
La investigación también detectó que el 10,7% consumía suplementos proteicos. Entre ellos, predominaban las barras proteicas y las proteínas en polvo a base de suero. Además, solo el 41,8% de quienes utilizaban estos productos lo hacía por indicación de un profesional de la salud.
Los especialistas remarcan la importancia de priorizar alimentos que aporten proteínas de buena calidad. La leche, el yogur y el queso combinan proteínas de alto valor biológico con calcio, un nutriente cuyo consumo es insuficiente en el país.
También advierten que sumar proteínas mediante suplementos no implica necesariamente mejorar la alimentación. La recomendación es mantener una dieta variada y suficiente, y recurrir a la suplementación cuando exista una necesidad concreta y bajo orientación profesional.
Los resultados aportan información sobre los hábitos alimentarios de los adolescentes encuestados, aunque no pueden extrapolarse al conjunto de la población adolescente argentina.

