Un relevamiento de APYME, realizado junto con la Universidad Nacional de José C. Paz, reveló que el 43,5% de las empresas consultadas considera que corre riesgo de desaparecer si se mantienen las actuales condiciones. Además, el 75,6% rechaza el rumbo económico, mientras que más de la mitad registró una caída en sus ventas.
La situación de las pequeñas y medianas empresas vuelve a encender señales de alarma. Según un informe elaborado por la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME), en articulación con la Universidad Nacional de José C. Paz (UNPAZ), el 43,5% de las firmas encuestadas considera que su continuidad está en riesgo si persisten las actuales condiciones económicas.
El relevamiento, correspondiente al tercer trimestre de 2026 y realizado junto con la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires (CIC-PBA), expone un escenario de deterioro que alcanza a las ventas, la producción, el empleo y el financiamiento. Entre los datos más significativos, el 75,6% de las empresas consultadas manifestó su rechazo al rumbo económico nacional.
El informe también señala que el 52,2% de las pymes aseguró que su situación general empeoró durante el último trimestre relevado, mientras que el 51,2% registró una caída en las ventas y el 50,2% informó resultados económicos negativos.

Desde APYME vincularon estas dificultades con la retracción del consumo interno, el aumento de los costos operativos y la competencia de productos importados. La combinación de menores ingresos y mayores gastos reduce los márgenes de las empresas y dificulta la continuidad de sus actividades.
Menos producción y pérdida de puestos de trabajo
El impacto también se refleja en el nivel de actividad industrial. De acuerdo con la encuesta, el 48,8% de las pymes utiliza la mitad de su capacidad instalada o menos, lo que evidencia que una parte importante de sus recursos productivos permanece sin aprovechar.
En materia laboral, el 34% de las empresas consultadas reconoció haber reducido su personal durante el tercer trimestre. Además, el 25,8% analiza implementar nuevas medidas de ajuste durante los últimos meses del año, entre ellas suspensiones, reducción de jornadas, despidos y no renovación de contratos.
Los costos y las importaciones, entre las principales preocupaciones
La presión de los gastos fijos aparece como otro de los factores que condicionan el funcionamiento de las pequeñas y medianas empresas. El 56,9% señaló que estos costos tienen un impacto importante sobre su actividad.
En particular, el 63,2% identificó el costo de la energía como uno de sus principales problemas, mientras que el 42,6% mencionó el precio de los combustibles. Por otra parte, el 38,3% consideró que la apertura de las importaciones perjudica su competitividad.
El diagnóstico se conoce en medio de los reclamos de empresarios y trabajadores de distintos sectores industriales, que vienen advirtiendo sobre la caída del consumo y las dificultades para sostener la producción nacional.
Los resultados del relevamiento de APYME reflejan la preocupación de buena parte del sector por la continuidad de sus negocios y el mantenimiento de los puestos de trabajo, en un contexto económico que mantiene bajo presión a las empresas de menor escala.

