La semana pasada en la Cámara de Diputados de la Nación, el bloque de La Libertad Avanza se convirtió en primera minoría, tras haber sumado a diputados que fueron electos por otras fuerzas políticas, entonces, ¿Las banca s son del partido o de los candidatos electos?
Por Rubén Magliotti

En las últimas elecciones legislativas del 26 de octubre, La Libertad Avanza había conseguido conformar un bloque de 76 diputados en total, a la semana siguiente gracias a los pases de banca ya sumaba 83, al momento de la jura alcanzó los 95 diputados y así logro convertirse en la primera minoría, desplazando a Unión por la Patria que quedó en 94.
Un sector de los diputados que se pasaron a LLA provienen del PRO y responden a Patricia Bullrich, fueron electos cuando ella fue candidata a Presidenta compitiendo con Javier Milei y Sergio Masa. Tres son los denominados “radicales con peluca”.
También la negociación de Diego Santilli con los gobernadores sumó uno que otro legislador pero su principal estrategia con los gobernadores peronistas fue la fuga de diputados electos por UPP que abandonaron el bloque, debilitando su número, así pasaron de 98 a finalmente 94.
Transfuguismo político
Etimológicamente ser un tránsfuga no es ser un deshonesto, sino que se refiere a una persona que huye o que se fuga rápidamente de un lugar a otro, el transfuguismo político es pasar de un espacio político a otro, entonces: ¿de quién es la banca, del legislador electo o del partido que lo propuso?
¿Qué dice la Constitución?

La Constitución Argentina, de forma implícita, establece que las bancas pertenecen al pueblo que votó, no al legislador ni al partido, aunque los partidos las postulan y gestionan; así se deriva del principio republicano de representación, que impide que un partido revoque el mandato, ya que la potestad electiva reside únicamente en el electorado.
Ni tuyo ni mío, de ninguno de los dos
Como la propia constitución establece que la banca es del pueblo. Y la falta de un mecanismo o herramienta normativa para reclamar en caso del transfuguismo político, es la jurisprudencia la que por ahora tiene la palabra.
El caso Borocotó

Eduardo Lorenzo Borocotó, es un médico pediatra que se dedicaba en los 90/2000 a divulgar consejos médicos a través de un canal de televisión, hoy en día diríamos un influencer mediático con título, fue electo diputado nacional en 2005 por la entonces Alianza Propuesta Republicana (PRO), pero antes de asumir la banca anunció su pase al kirchnerismo, en realidad conformó un Movimiento Independiente unipersonal que se alió con el kirchnerismo en el Congreso.
Como respuesta, desde el PRO presentaron un recurso de amparo ante la justicia electoral con el propósito de impedir su asunción. Los querellantes se basaron en la ley de ética pública y en el artículo 16 de la Constitución nacional que “impone como condición para el desempeño de la función pública el requisito de la idoneidad”.
Sin embargo, la Cámara baja rechazó la impugnación impulsada por el macrismo y Borocotó pudo asumir su banca. “Mi compromiso es con la gente”, dijo al jurar en el recinto, entre silbidos y aplausos.
El tribunal, que no hizo lugar al pedido, tuvo en cuenta que los partidos no pueden arrogarse la titularidad de las bancas de los candidatos electos pues los partidos son un medio, pero los candidatos son lo que resultan elegidos para representar libremente a la Nación, y no únicamente a sus electores.
El caso Borocotó, quizás fue el más extremo porque el pase se hizo desde propuestas electorales antagónicas, incluso antes de asumir la banca, sin embargo, el fallo pone el énfasis en la responsabilidad del representante para ejercer libremente su función, tanto de aquellos que lo votaron como los que no.
Pero la decisión de la Cámara no contempla que para lograr ser candidato el o la postulante debe integrar una lista sábana propuesta por un partido político, no importa si la boleta es única, electrónica o tradicional, se vota por partido, es decir no son nominales.
Este gris que se mantiene en nuestra legislación, a diferencia de una veintena de países que lo han legislado, la mayoría en el continente africano, sólo Belice lo incorporó en América, sin embargo en la Argentina no han prosperado, en parte por el rechazo a limitar la libertad de los representantes.
Otros ejemplos. El grupo de los ocho

Así se los denominó periodísticamente a una fracción de diputados que se alejó del bloque parlamentario del Partido Justicialista en diciembre de 1989 para formar un bloque independiente dentro del Congreso Nacional.
Las principales razones de la ruptura fueron los indultos presidenciales a jefes militares condenados por sus acciones criminales durante la última dictadura cívico-militar y a oficiales «carapintadas», el giro al neoliberalismo del presidente Carlos Menem, las privatizaciones de empresas públicas del Estado, la relegación de la cuestión social y los escándalos de corrupción. Aunque es justo decir que el que pasó de la revolución productiva y el salariazo al conservadurismo liberal fue el propio presidente Menem.
Los integrantes del grupo fueron: Germán Abdala, Darío Alessandro, Carlos «Chacho» Álvarez, Luis Brunati, Juan Pablo Cafiero, Franco Caviglia, Moisés Fontela y José «Conde» Ramos.
Elisa María Avelina Carrió
“Lilita” Carrió fue electa diputada nacional por primera vez en el año 1995, por la provincia del Chaco integrando las filas de la Unión Cívica Radical, fue reelecta para el periodo 1999-2003 por la Alianza apoyando la candidatura de Fernando de la Rua a presidente, ambos como radicales dentro de una coalición electoral.
Sin embargo, en marzo del 2001, su disidencia con la UCR la lleva al rompimiento partidario y junto a otros legisladores conformaron un nuevo bloque denominado Argentina para una República de Iguales, ARI.
Un ángel llamado Pichetto
Miguel Ángel Pichetto, fue senador de la Nación Argentina por la provincia de Río Negro desde 2001 hasta 2019, por el Partido Justicialista. Además, ejerció el cargo de jefe de bloque durante diecisiete años. El 11 de junio de 2019, se alejó del bloque de Senadores del Partido Justicialista por aceptar la candidatura a vicepresidente integrando la fuerza de Mauricio Macri para competir en las elecciones de 2019. Tras la derrota electoral fue nominado por el bloque de diputados del PRO a integrar la Auditoría General de la Nación.
La Pato imbatible
Necesitaríamos una nota aparte para comentar todos los cambios de partido de Patricia Bullrich, pero se puede ensayar una síntesis: fue parte de la Juventud Peronista en los setentas, por lo cual Milei en la campaña de 2023 la acusó de “poner bombas en jardines de infantes”.

Ella niega haber sido parte de Montoneros y haber participado de acciones guerrilleras, pese a que algunos libros afirman lo contrario. Con el menemismo, se reconvirtió y fue diputada en la lista que encabezó Erman González. Luego saltó a Nueva Dirigencia, de Gustavo Béliz, de donde pasó a la Alianza donde fue ministra de Trabajo y es recordada por el recorte a jubilados y estatales.
Tras la crisis del 2001, se la vio con su propio sello, Unión por Todos. Más adelante, entró en la Coalición Cívica, donde escaló posiciones hasta ser la mano derecha de Carrió, a quien luego abandonó por Macri.
Luego del fracaso de su gobierno, Macri le dio la presidencia del PRO, solo para ver como en 2023 hacía una negociación paralela y se iba con Milei. Hace pocos días asumió como Senadora Nacional por la Ciudad de Buenos Aires por la fuerza política de Milei, quizás hasta que la cuerda alcance.
De última
A lo largo de los años, tanto por derecha por centro o por izquierda, los cambios de bancada han sido una moneda corriente en las legislaturas en todos los niveles.
La falta de normativa específica regulando la pertenencia de la bancada permite esta práctica habitual de los legisladores, los abogados sostienen que la ley permite todo aquello que no está prohibido.
Los pases pueden favorecer a unos en perjuicio de otros, pueden impactar en la política de distinta forma, a veces casi imperceptible y otras implica un punto de inflexión. Las consecuencias para el que migra de partido dependen de la situación política y de la percepción del electorado, puede desembocar en el ostracismo (caso Borocotó) o en el protagonismo permanente (Bullrich, pero Patricia).
Hasta entonces es esperable que estas prácticas sigan sucediendo, dependerán de la fidelidad de los candidatos con sus ideas y de la participación ciudadana tanto en la vida de los partidos como en los procesos electorales.

