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Alerta por estrés térmico en viviendas durante el verano

Las altas temperaturas, la radiación solar extrema y las lluvias intensas generan un fuerte impacto en viviendas y edificios, acelerando el desgaste de materiales de construcción y aumentando el recalentamiento de los ambientes interiores. Este fenómeno, conocido como estrés térmico, provoca fisuras, dilataciones y fallas prematuras en revoques, pinturas, morteros y selladores.

En 2026, los índices de radiación UV en zonas como Buenos Aires alcanzan niveles extremos, lo que acelera la degradación de polímeros, techos y recubrimientos, del mismo modo que afecta la piel humana. Las superficies expuestas al sol directo se recalientan y obligan a un mayor uso de aire acondicionado, incrementando el consumo eléctrico.

Especialistas advierten que los primeros signos del estrés térmico son microfisuras, craquelados y separación en juntas, especialmente en encuentros entre muros y carpinterías. Si no se interviene a tiempo, estos daños pueden derivar en filtraciones, desprendimientos y reparaciones costosas.

“El error más común es tratar el mantenimiento como un tema estético y no técnico”, explicó Aylen Muñoz Alegre, de Mapei Argentina, quien remarcó la importancia de utilizar selladores elásticos y recubrimientos con resistencia UV certificada.

Un mantenimiento preventivo adecuado y la correcta elección de materiales no solo evitan daños estructurales, sino que prolongan la vida útil de las viviendas, reducen costos y ayudan a mantener los interiores más frescos.

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