En un nuevo golpe al prestigio internacional del país, Argentina volvió a retroceder en el Índice de Percepción de la Corrupción 2025, ubicándose en el puesto 104 de 182 países evaluados, con apenas 36 puntos sobre 100 en una escala donde 0 indica el nivel más alto de corrupción percibida y 100 el más bajo.
Este resultado representa no solo una caída de cinco posiciones respecto al año anterior, sino también una disminución en la puntuación misma, que se redujo de 37 a 36 puntos, lo que indica que la percepción de corrupción empeoró incluso en términos absolutos.
El desglose del ranking sitúa a Argentina en una posición muy por debajo del promedio mundial y regional, quedando incluso atrás de países con contextos institucionales altamente cuestionados.
El índice, elaborado por una organización internacional especializada, clasifica a los países según la percepción de corrupción en el sector público. Más de dos tercios de las naciones evaluadas obtuvieron puntuaciones menores a 50, lo que refleja que la corrupción sigue siendo un problema profundo y extendido a nivel global.
Mientras tanto, naciones que históricamente han estado entre las más transparentes del mundo mantienen puntuaciones elevadas —por ejemplo, los líderes del índice superan los 85 puntos— lo que contrasta fuertemente con el estancamiento y retroceso observados en Argentina.
Analistas y organizaciones de control citan una combinación de factores que incluyen falta de políticas anticorrupción efectivas, escándalos judiciales recientes y ausencia de estrategias claras para garantizar la transparencia en la gestión pública como causas subyacentes de este deterioro continuado.
Este retroceso se produce en un contexto en el que la lucha contra la corrupción se ha convertido en una asignatura pendiente, con impactos directos en la confianza ciudadana, la integridad del Estado y la reputación internacional del país.

