El titular del sindicato de empleados judiciales, Julio Piumato, lanzó duras acusaciones tras la aprobación de la reforma laboral en el Senado y aseguró que la ley salió “porque corrió la Banelco”, en referencia al escándalo de presuntos sobornos que rodeó la reforma laboral del año 2001.
“Acá corrió la Banelco, seguro, porque ningún senador vota solamente por esto, está clarito”, afirmó el dirigente sindical en declaraciones radiales. La comparación no es menor: remite a uno de los episodios más graves de la historia parlamentaria reciente, cuando se denunciaron pagos ilegales a legisladores para garantizar la sanción de una norma.
Si bien no presentó pruebas, la acusación instala un manto de sospecha sobre el proceso legislativo y profundiza el clima de confrontación política y sindical que rodea la reforma.
“Va contra la Constitución”
Piumato sostuvo además que el texto aprobado “va contra la Constitución Nacional” y advirtió que, de no respetarse las garantías consagradas en el artículo 14 bis, “entramos en la ley de la selva”.
Desde el sindicalismo anticiparon que recurrirán a la Justicia para intentar frenar la aplicación de varios artículos. La estrategia judicial se perfila como uno de los próximos capítulos del conflicto, en caso de que la Cámara de Diputados convierta el proyecto en ley.
Diversos especialistas ya habían señalado posibles tensiones constitucionales en aspectos vinculados a la negociación colectiva, el derecho de huelga y la limitación de indemnizaciones.
“Va a generar esclavos”
El también secretario de Derechos Humanos de la CGT fue aún más allá al afirmar que la reforma “va a generar esclavos”, y puso como ejemplo la situación de trabajadores de aplicaciones y plataformas digitales.
“La ley dice que no tienen derechos”, enfatizó, en alusión a los esquemas de flexibilización y a la descentralización de convenios colectivos que impulsa el oficialismo.
Para el movimiento obrero, el proyecto no combate la informalidad sino que la consolida bajo nuevas formas contractuales más precarias.
Acusaciones sobre la represión
Piumato también se refirió a los incidentes ocurridos frente al Congreso durante la movilización contra la reforma. Aseguró que quienes arrojaron bombas molotov “fueron servicios”, y denunció una dinámica de provocación seguida de represión.
“Es lo de siempre: provocan, reprimen y después agarran gente a 20 cuadras”, sostuvo.
Las declaraciones se dan en un contexto de creciente tensión social, con movilizaciones, represión y un endurecimiento del discurso oficial frente a las protestas.
Un conflicto que recién empieza
La reforma laboral, presentada por el Gobierno como una herramienta para fomentar el empleo formal y reducir la litigiosidad, avanza en medio de cuestionamientos sobre su constitucionalidad y su impacto en derechos históricos.
Las denuncias de Piumato —tanto sobre el proceso legislativo como sobre el contenido de la norma— anticipan que el conflicto no se agotará en el Congreso. Si la ley es finalmente sancionada, el escenario se trasladará a los tribunales y a la calle, donde el sindicalismo promete sostener la resistencia.

