El debate sobre la baja de la edad de imputabilidad en Argentina sumó una mirada técnica que cuestiona su eficacia inmediata ante la inseguridad. El abogado Francisco Oneto señaló que el derecho penal no previene el delito, sino que actúa sobre sus consecuencias: “La sanción funciona como una aspirina: solo se toma cuando el dolor ya apareció”, explicó.
Oneto destacó que bajar la edad a 14 años no garantiza resultados: “No es que los menores dejarán de delinquir, sino que recibirán sanción”. Además, desmintió la idea de que los menores de 16 cometen crímenes graves sin consecuencias: “La ley establece que el juez dispone del menor y lo manda a un instituto”.
El especialista insistió en que el foco debe estar en la tutela y resocialización, no solo en la punición, y propuso reformular la gestión de celulares en cárceles con trazabilidad para mejorar el control. Con ironía, advirtió sobre la distancia entre las expectativas sociales y la realidad del sistema penitenciario: “El término medio actual no logra ni reinsertar al joven ni satisfacer el reclamo de justicia, dejando al Estado en una posición de ineficiencia constante”.

