Con el inicio del ciclo lectivo, además de preparar útiles y uniformes, los especialistas recomiendan aprovechar el regreso a clases para realizar los controles médicos de niños y niñas. La consulta pediátrica anual no es un trámite: permite evaluar el crecimiento, actualizar vacunas y detectar a tiempo posibles problemas de salud.
Uno de los puntos centrales es el seguimiento de la talla y el peso en relación con las curvas de crecimiento de la Organización Mundial de la Salud. Un crecimiento más lento de lo esperado puede ser la primera señal de trastornos hormonales, déficits nutricionales, enfermedades crónicas o condiciones genéticas.
El endocrinólogo Javier Chiarpenello, del Hospital Provincial del Centenario, explicó que cuando un niño no crece acorde a su edad, sexo y talla genética familiar, es clave realizar estudios para descartar causas médicas y, de ser necesario, iniciar tratamiento.
Entre las señales de alerta figuran: ser considerablemente más bajo que sus pares, no cambiar de talle durante largos períodos o que el crecimiento se haya estancado. Los especialistas advierten que la detección temprana puede mejorar significativamente la evolución y la calidad de vida.
En los casos indicados, la terapia con hormona de crecimiento —cubierta por el Plan Médico Obligatorio (PMO) en Argentina— es el tratamiento de elección para patologías específicas como el déficit de hormona de crecimiento o el síndrome de Turner. Sin embargo, los médicos aclaran que no toda talla baja requiere tratamiento, ya que muchas veces se trata de variantes normales.
El regreso a la escuela es, así, una oportunidad para revisar la salud de manera integral: controlar el crecimiento, la visión, la audición y el calendario de vacunación forma parte de un enfoque preventivo que apunta a garantizar un desarrollo saludable.

