Gremios Nacionales

Crisis total en Lácteos Verónica: 700 empleos en riesgo y producción frenada

La empresa Lácteos Verónica atraviesa una profunda crisis financiera que pone en riesgo su continuidad operativa y cerca de 700 puestos de trabajo. La compañía mantiene deudas salariales con su personal y tiene paralizada la producción en sus tres plantas industriales.

Trabajadores junto a familiares y vecinos se movilizaron hacia la sede ubicada en Lehmann, en la provincia de Santa Fe, para exigir respuestas ante la falta de pago de haberes y la interrupción total de la actividad. La situación también afecta a las plantas de Suardi y Clason.

“Ayer nos hicieron un depósito de $20.000, es una burla. Queremos respuestas serias. Todos tenemos familias”, expresó uno de los operarios en declaraciones televisivas.

Actualmente no ingresa leche ni insumos a las plantas, lo que mantiene detenidas las líneas de producción. Según señalaron trabajadores, los productos de la marca —con años de trayectoria en el mercado— dejaron de encontrarse en góndolas.

La empresa adeuda salarios correspondientes a diciembre y enero. Además, solo abonó la mitad del aguinaldo y realizó pagos parciales de $37.000 en dos tramos, según denunciaron empleados.

Posible venta y gestiones gremiales

En este contexto, toma fuerza la posibilidad de una venta como alternativa para sostener la fuente laboral. Desde el gremio Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina indicaron que existirían potenciales interesados, aunque hasta el momento no se concretó ninguna operación.

Si bien la compañía no formalizó un cierre, las plantas permanecen sin actividad y hasta el servicio de transporte del personal fue suspendido.

Reestructuración y caída de la actividad

En julio del año pasado, la firma presentó ante la Secretaría de Trabajo un plan de reestructuración bajo el procedimiento preventivo de crisis contemplado en la Ley 24.013.

De acuerdo con los últimos datos disponibles, la capacidad de procesamiento cayó de 800.000 litros diarios a 300.000, generando un fuerte nivel de capacidad ociosa que impactó en las finanzas de la compañía y derivó en la venta de su inmueble central.

Meses atrás, la empresa atribuyó la crisis a la caída de la producción láctea nacional (7% en 2024), el descenso del consumo interno (9,7%), el aumento sostenido de costos en un contexto inflacionario, problemas de competitividad en la cadena de valor y la concentración del mercado.

El escenario mantiene en incertidumbre a cientos de trabajadores, mientras crece la expectativa por una definición que permita reactivar la actividad o avanzar en un traspaso que garantice la continuidad operativa.

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