Los docentes del Departamento de Física de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEyN) de la Universidad de Buenos Aires (UBA) decidieron no iniciar las clases este cuatrimestre como parte de una serie de medidas de fuerza adoptadas por docentes y no docentes de varias facultades y universidades nacionales. Esta medida, aprobada por amplísima mayoría en asamblea, se mantendrá hasta que se cumpla la Ley de Financiamiento de la Educación Universitaria.
La Ley 27.795, sancionada por el Congreso Nacional, tiene como objetivo asegurar el financiamiento y sostenimiento de la educación universitaria pública, estableciendo un presupuesto para el mantenimiento institucional y la recomposición salarial de los docentes. A pesar de la normativa y de un fallo judicial que exige su cumplimiento, el Gobierno Nacional sigue sin respetar la ley, más de cuatro meses después de su promulgación. Además, el Gobierno busca modificar la ley sin reconocer la pérdida salarial acumulada desde diciembre de 2023 hasta diciembre de 2025, lo que ha generado alarma en la comunidad universitaria.
Una Crisis Salarial Alarmante
La situación de los salarios es particularmente grave. Un Jefe de Trabajos Prácticos (JTP) con dedicación exclusiva y 10 años de antigüedad recibe solo $1.068.183 mensuales por 40 horas semanales, lo que equivale a $6.676 por hora. Mientras tanto, un Ayudante de Primera con dedicación simple y 10 años de antigüedad gana $228.095 al mes por 10 horas semanales, lo que significa $5.702 por hora. Los cargos de dedicación exclusiva implican además tareas de investigación, desarrollo, y formación de recursos humanos, lo que hace que estos salarios sean aún más insuficientes dada la carga laboral que representan.
Renuncias y Sobrecarga Docente: El Desgaste de la Comunidad Universitaria
La precarización salarial está llevando a un aumento de renuncias en las universidades, lo que afecta gravemente el funcionamiento normal de los departamentos académicos y sobrecarga a los docentes que siguen en sus puestos. Estos docentes intentan mantener los estándares educativos, a pesar de la falta de presupuesto para el mantenimiento de los edificios y la adquisición de insumos esenciales. Además, la necesidad de buscar otros trabajos para poder llegar a fin de mes está incrementando la carga laboral y afectando tanto el rendimiento académico como la relación con los estudiantes. Esta situación deteriora la calidad educativa y genera dudas sobre cuánto más se podrá mantener el nivel académico que distingue a las universidades argentinas.
La Ciencia y Tecnología en Riesgo: La Crisis en la UBA Afecta el Sistema Nacional
La enseñanza en las ciencias Exactas y Naturales no solo depende de los docentes, sino también de un ecosistema que incluye a investigadores, personal de apoyo científico, becarios y estudiantes avanzados. Esta interacción directa entre la ciencia y la universidad es lo que permite que los estudiantes sean formados en la práctica científica, trascendiendo el simple aprendizaje de contenidos. Sin embargo, el mismo contexto de ajuste afecta también al sistema de Ciencia y Tecnología de Argentina, donde la falta de presupuesto, el incumplimiento de leyes como la Ley 27.614 y el éxodo de trabajadores están poniendo en peligro líneas de investigación que han tardado décadas en construirse.
Este vaciamiento institucional amenaza tanto a las universidades como a los centros de investigación, lo que pone en riesgo la formación de futuros profesionales y la continuidad del sistema de ciencia y tecnología del país.
Un Derecho en Peligro: La Educación Pública de Calidad en Argentina
La universidad pública y de calidad es un derecho adquirido para todos los habitantes de la Argentina, pero hoy se encuentra en serio peligro. La comunidad universitaria exige el cumplimiento de la Ley de Financiamiento para garantizar el acceso a una educación pública y gratuita, que sigue siendo un pilar fundamental del sistema educativo argentino.

