Estudiantes y docentes de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires realizarán este martes una jornada de clases públicas frente al domicilio del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en el barrio porteño de Caballito. La protesta busca visibilizar el reclamo por la inmediata aplicación de la ley de presupuesto universitario, en un contexto de fuerte ajuste sobre la educación pública.
La convocatoria, impulsada por el Centro de Estudiantes y acompañada por sectores docentes, no solo apunta al recorte de fondos, sino también a lo que consideran una creciente “doble moral” dentro del discurso oficial. Mientras desde el Gobierno se insiste en la necesidad de austeridad y recortes, crecen los cuestionamientos hacia funcionarios que no logran despejar dudas sobre su situación patrimonial.
El contraste es el eje de la protesta: aulas deterioradas, salarios docentes en caída y estudiantes que enfrentan cada vez mayores dificultades para sostener sus estudios, frente a un relato gubernamental que pide sacrificios pero no parece aplicarse con la misma vara hacia adentro. Esa tensión se convierte en el motor de una medida que busca correr el debate del plano abstracto al terreno concreto.
Durante la jornada se dictarán clases abiertas sobre temáticas como extractivismo, modelo económico y su vínculo con el desfinanciamiento educativo. Pero el trasfondo excede lo académico: se trata de una interpelación directa a la coherencia política de quienes impulsan el ajuste.
Desde los espacios convocantes sostienen que no puede exigirse esfuerzo a la sociedad mientras persisten privilegios o situaciones poco claras en la cúpula del poder. En ese sentido, la figura de Adorni se vuelve símbolo de una crítica más amplia: la distancia entre el discurso oficial y las condiciones reales que atraviesan estudiantes y docentes.
La protesta se inscribe en un clima de creciente conflictividad en el sistema universitario, donde el reclamo por presupuesto ya no se limita a números, sino que incorpora una dimensión ética: la exigencia de reglas claras y equitativas en un contexto donde el ajuste golpea con fuerza, pero no de manera uniforme.

