Gremios Provinciales

“Hay camiseta, pero falta rumbo”: Trabajadores del INTA advierten sobre ajuste y pérdida de capacidades

El gremio APINTA que nuclea a los y las trabajadores del INTA difundió un comunicado en el que expresa preocupación por el rumbo del organismo, en el marco de un proceso que —según señalan— combina recortes, cambios institucionales y falta de definiciones estratégicas.

“El debate no puede reducirse a cuánto achicar, sino al para qué y hacia dónde”, plantea el documento.

De acuerdo al comunicado, el ajuste se refleja en “42.000 hectáreas en evaluación para su venta, unas 800 desvinculaciones entre retiros y jubilaciones, y el cierre de 48 Agencias de Extensión Rural, además de unidades como la EEA AMBA”.

En paralelo, advierten sobre un funcionamiento institucional “a medias”, con un Consejo Directivo incompleto y “una representación desbalanceada que permite sesionar con una mayoría reducida”.

El texto también incorpora la mirada interna del organismo. “Una encuesta entre más de 500 trabajadores arroja una confianza de 2,2 sobre 5 en los cambios impulsados”, indica, y agrega: “hay compromiso con la institución, pero crecen la incertidumbre y la desmotivación”.

Respecto al Plan de Mediano Plazo 2025–2030, actualmente en elaboración, el gremio señala que “sin presupuesto asignado, corre el riesgo de convertirse en una lista de buenas intenciones que choca con el cierre de unidades y la venta de activos”.

En ese sentido, advierten sobre una tensión de fondo: “o el plan ordena la agenda del organismo, o la agenda de ajuste lo vacía de contenido”.

El comunicado sitúa además el escenario en un contexto global más exigente. “El mundo demanda más capacidades tecnológicas, productivas y ambientales. Reducir el INTA en este contexto no ordena: debilita”, sostienen.

El punto de fondo: definir el rumbo

“Antes de ajustar, hay que responder una pregunta central: ¿cuál es el rumbo del sistema agropecuario, agroalimentario y agroindustrial argentino? Sin esa definición, el ajuste queda sin dirección, las decisiones se fragmentan y los planes pierden sentido”, se anaizó en el escrito.
Por lo que se detalló tres ejes estratégicos posibles:

Bioindustrialización: agregar valor a la riqueza biológica del país, especialmente en el Norte Grande y regiones del sur. No se trata solo de exportar materias primas, sino de industrializar conocimiento: desarrollar AgTech, patentes, biotecnología. El INTA tiene cartas para jugar en el mercado global.

Una Salud: integrar salud ambiental, humana y animal como condición productiva, social y de acceso a mercados.

Desarrollo territorial: arraigo, inclusión y equilibrio regional. Sin esto, lainnovación se concentra y amplía desigualdades.

Finalmente, el gremio plantea que el impacto no es solo institucional: “cerrar agencias de extensión implica limitar el acceso a tecnología de pequeños productores y profundizar desigualdades territoriales”.

“Desmantelar el INTA no es solo retroceder. Es perder soberanía tecnológica en un mundo cada vez más competitivo”, concluye el documento.

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