Los salarios de los docentes universitarios alcanzaron en 2025 su nivel más bajo de los últimos 20 años. Según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) y estimaciones de los gremios del sector, desde la asunción de Javier Milei el poder adquisitivo cayó entre un 35% y un 40,5%, una pérdida equivalente a siete sueldos.
El deterioro impactó de forma directa en los ingresos concretos. Un docente con dedicación simple —unas 10 horas semanales— perdió $1.622.047 desde fines de 2023, mientras que un titular de cátedra dejó de percibir $2.898.168 en el mismo período. La principal causa fue el retraso salarial frente a la inflación y las paritarias por debajo de la suba de precios.
El conflicto se profundizó tras el veto presidencial a la Ley de Financiamiento Universitario, aprobada por el Congreso en 2024, que contemplaba una recomposición salarial y actualizaciones bimestrales del presupuesto. El Gobierno argumentó que la norma atentaba contra el objetivo de “déficit cero”, dejando sin respuesta el reclamo docente y agravando el desfinanciamiento de las universidades nacionales.
De acuerdo con IARAF, solo en 2025 los salarios universitarios perdieron un 12,7% real, que se suma a la caída del 9,9% registrada en 2024. Los gremios Conadu, Conadu Histórica y Fedun coinciden en que el recorte acumulado ubica a los docentes universitarios entre los trabajadores estatales más afectados por el ajuste.
Para recuperar el poder adquisitivo vigente a fines de 2023, los sindicatos estiman que sería necesaria una suba salarial de entre el 50% y el 58%. Mientras tanto, el financiamiento universitario continúa en el centro del conflicto educativo y del debate público.

