La depresión afecta a personas de todas las edades y contextos y, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), alcanza al 5,7% de la población adulta a nivel global. Especialistas advierten que su abordaje debe ser integral y contemplar no solo los síntomas clínicos, sino también los factores sociales, culturales y corporales que influyen en el bienestar emocional, especialmente en adolescentes y adultos jóvenes.
En un contexto marcado por la hiperconectividad y la autoexigencia, la relación con el cuerpo y la imagen personal se volvió un factor clave de malestar. “Vivimos en una sociedad del cansancio, donde la presión por rendir y mostrarse feliz genera aislamiento y sufrimiento silencioso”, señaló Roxana Boso, directora de la carrera de Psicología de la UCA.
Estudios recientes confirman que la comparación constante en redes sociales impacta negativamente en la apreciación corporal y puede favorecer síntomas depresivos. Un metaanálisis publicado en Body Image en 2025, que analizó más de 55.000 casos, halló una relación significativa entre la exposición a estos entornos y la insatisfacción con el propio cuerpo.
Desde la práctica médica, el cirujano plástico Juan Manuel Seren destacó la importancia de una evaluación integral en las consultas estéticas para detectar posibles trastornos como la dismorfia corporal. “Cuando hay señales de malestar emocional, la responsabilidad es derivar al paciente a salud mental antes de cualquier intervención”, explicó.
La adolescencia aparece como una etapa especialmente vulnerable. Investigaciones recientes muestran que la internalización de ideales de belleza —delgadez en mujeres, muscularidad en varones— se asocia a mayores niveles de insatisfacción corporal y síntomas depresivos.
La mirada clínica también resulta clave en procesos que afectan la identidad, como las mastectomías. Para la psiquiatra Ana María De Lodovici, estos cuadros implican un duelo corporal que requiere acompañamiento psicológico. La posibilidad de reconstrucción, sostuvo, “marca una diferencia enorme en la forma de afrontar la enfermedad y proyectar el futuro”.
Si bien existen tratamientos eficaces, la OMS advierte que solo una de cada tres personas con depresión accede a atención en salud mental. La falta de recursos y el estigma siguen siendo barreras centrales.
Especialistas coinciden en que promover una visión integral de la salud, cuestionar los mandatos estéticos y facilitar el acceso a la atención profesional son pasos fundamentales para prevenir la depresión y cuidar el bienestar emocional. Buscar ayuda y hablar del tema sigue siendo una apuesta por la vida.

