La tensión volvió al sistema aeronáutico argentino luego de que la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) confirmara un paro para el martes 21 de abril, tras el vencimiento de la conciliación obligatoria dictada por la Secretaría de Trabajo.
La medida se enmarca en una jornada nacional de protesta y genera preocupación en el sector aerocomercial, ya que podría afectar el normal funcionamiento de aeropuertos en todo el país.
Desde el gremio señalaron que el conflicto se arrastra desde hace meses y responde, entre otros puntos, al incumplimiento en el pago de una suma no remunerativa que debía incorporarse a los salarios, además del reclamo por la reapertura de paritarias y mejoras en las condiciones laborales.
Según advirtieron, la protesta podría impactar en áreas clave como controles, fiscalización, seguridad operativa y servicios en plataforma. La eventual interrupción o ralentización de estas tareas podría derivar en demoras, reprogramaciones y cancelaciones de vuelos, tanto de cabotaje como internacionales.
También alertaron sobre un posible impacto en la confianza del sistema aeronáutico a nivel internacional, al considerar que el deterioro de las condiciones laborales podría afectar estándares operativos.
El antecedente inmediato se remonta a marzo, cuando el Gobierno dictó la conciliación obligatoria por 15 días, lo que permitió suspender una medida de fuerza prevista en ese momento. Sin embargo, el gremio cuestionó la falta de avances en la negociación durante ese período.
Con el vencimiento de esa instancia, ATE decidió retomar el plan de lucha y fijó el 21 de abril como nueva fecha de paro, al sostener que no hubo respuestas satisfactorias a sus reclamos.
El conflicto se produce en un contexto de fuerte crecimiento del sector aerocomercial, que viene de registrar cifras récord de pasajeros y movimientos en aeropuertos de todo el país, lo que podría amplificar el impacto de la medida.

