La crisis entre el Gobierno nacional y el sistema universitario sumó este miércoles un nuevo capítulo político y sindical. En medio de las denuncias por los gastos millonarios atribuidos al vocero presidencial Manuel Adorni —que incluyen remodelaciones de lujo, una cascada ornamental y desembolsos que rondarían los 245 mil dólares— la Federación de Docentes de las Universidades (FEDUN) lanzó una dura convocatoria a la Marcha Federal Universitaria del próximo 12 de mayo bajo una consigna cargada de mensaje político: “Más salarios, menos cascadas”.
La organización que conduce Daniel Ricci endureció así su postura frente a la gestión de Javier Milei y buscó instalar un fuerte contraste entre los presuntos privilegios de funcionarios del oficialismo y la crítica situación salarial que atraviesan docentes y trabajadores universitarios.
“Sin salarios dignos no hay universidad de calidad”, señalaron desde la federación al anunciar una movilización nacional que promete volver a poner en las calles a docentes, estudiantes, nodocentes y autoridades universitarias.
Reclamo salarial y acusaciones contra el Gobierno
La FEDUN exige la reapertura inmediata de paritarias, una recomposición salarial urgente y el cumplimiento efectivo de la Ley de Financiamiento Universitario, aprobada por el Congreso pero todavía sin aplicación plena por parte del Ejecutivo.
En el sector denuncian que el Gobierno mantiene congeladas las negociaciones salariales mientras profundiza el ajuste presupuestario sobre las universidades nacionales. Además, remarcan que ya existen fallos judiciales que intiman al Estado a cumplir con la normativa votada por amplia mayoría parlamentaria.
La protesta también cuenta con el respaldo de la Federación Argentina del Trabajador de las Universidades Nacionales (FATUN), lo que amplifica la capacidad de movilización y presión sobre la Casa Rosada.
Un conflicto político que escala
La consigna elegida por la FEDUN no fue casual. “Más salarios, menos cascadas” apunta de lleno al escándalo político que envuelve a Adorni y busca capitalizar el malestar social frente a las políticas de ajuste impulsadas por el oficialismo.
Desde el sindicalismo universitario sostienen que mientras el Ejecutivo reclama sacrificios a trabajadores y jubilados, aparecen gastos ostentosos vinculados a figuras centrales del Gobierno, lo que profundiza el desgaste político de la administración libertaria.
Con este escenario, la marcha del 12 de mayo amenaza con convertirse en una nueva demostración de fuerza contra la política económica oficial y en otro foco de conflicto para un Gobierno que enfrenta crecientes tensiones sociales, reclamos salariales y cuestionamientos por la pérdida de financiamiento de la educación pública.

