Las viviendas accesibles responden a la diversidad y particularidad de cada familia para que cada integrante tenga autonomía y se desarrolle libremente
Los proyectos habitacionales que lleva adelante el Ministerio de Hábitat y Desarrollo Urbano se distinguen por sus diseños accesibles, que dan lugar a la diversidad de la población. Así, cada barrio y cada vivienda que se pone en marcha cumple con normas básicas que permiten el desarrollo de la vida cotidiana sin obstáculos para sus habitantes como para las visitas.
Pero además, a pedido de cada municipio y teniendo en cuenta que existe una legislación que establece un mínimo de unidades adaptadas en cada nuevo desarrollo urbano, se realizan viviendas con características específicas que responden a los requerimientos de las particularidades sensoriales y físicas.
Uno de esos casos es el de Viviana Beatriz Tolosa, vecina del barrio Alianza de Avellaneda, que accedió hace tres años a una vivienda propia adaptada, ya que es usuaria de una silla de ruedas.
“Donde vivía antes, con cada lluvia se inundaba todo. En aquella casa no me podía manejar sola para nada, me la pasaba más en la cama que levantada, porque la silla de ruedas no se desplazaba bien. Para salir de la casa era un caos y en cambio acá, abro la puerta y está el remis, ya llamé dos veces a la ambulancia y llega perfectamente, cosa que allá no sucedía”, relató Viviana.
“Antes el baño lo tenía afuera de mi casa, ahora está adentro y adaptado para mi: me puedo bañar y manejar sola. Voy a la cocina, me cocino a la hora que quiero, mi vida dio un vuelco total, cambió un montón, ya no dependo de nadie para las cosas cotidianas”, agregó la vecina de Avellaneda.
Los lineamientos de esta política, que apunta a que la accesibilidad sea la base de cada desarrollo habitacional entendiendo que la vida independiente y el desarrollo personal son fundamentales, están plasmados en un manual realizado por el Instituto de la Vivienda de la Provincia de Buenos Aires, que indica cómo debe ser la construcción de mobiliario urbano, locales comerciales, edificios públicos, barrios y viviendas.
Allí también se tiene en cuenta cada tipo de discapacidad sensorial o motriz, indicándose los diseños, los materiales y los dispositivos que las casas deben tener para responder a la necesidad en particular.
Puertas y espacios más amplios, materiales acústicos y/o sensibles al tacto, barras de apoyo, aberturas y mesadas adaptadas y la colocación de llaves a alturas especiales son algunas de las características que distinguen a las casas pensadas para personas con discapacidad.
De esta forma, desde la cartera que conduce Silvina Batakis, está todo pensado para que tanto en el exterior como en el interior de las casas haya espacio suficiente para realizar movimientos horizontales, salvar las diferencias de alturas para los desplazamientos y facilitar los accesos a distintos dispositivos.

