El Senado avanza en el tratamiento del proyecto de reforma de salud mental, una iniciativa que genera fuerte debate y que tiene entre sus principales puntos la habilitación de internaciones no voluntarias en determinados casos y la incorporación de las adicciones como parte de las enfermedades vinculadas a la salud mental.
El proyecto fue analizado en un plenario de las comisiones de Salud y Legislación General, donde ya se realizaron tres reuniones informativas con la participación de especialistas, profesionales de la salud, familiares y organizaciones sociales vinculadas al abordaje de consumos problemáticos, adicciones y situaciones de crisis.
Tras esa instancia, se espera que en los próximos encuentros comience la discusión del dictamen que luego sería llevado al recinto.
Uno de los ejes más controvertidos de la iniciativa es la posibilidad de internaciones no voluntarias, contempladas para casos de riesgo grave para la vida o la integridad física de la persona o de terceros. Además, el texto establece cambios en el abordaje interdisciplinario, otorgando mayor peso a la intervención de médicos psiquiatras en los procesos de diagnóstico, tratamiento e internación.
El proyecto también incorpora de manera formal el consumo problemático de sustancias dentro de las políticas de salud mental, habilitando la creación de dispositivos específicos de atención, tanto ambulatorios como de internación.
Durante las exposiciones en comisión se registraron posturas divididas. Algunos especialistas y legisladores defendieron la necesidad de actualizar la normativa vigente para mejorar la capacidad de respuesta del sistema ante situaciones críticas, mientras que otros expresaron reparos por posibles retrocesos en el enfoque interdisciplinario y en las garantías de derechos.
El debate continúa en el ámbito legislativo, donde se busca avanzar hacia la firma del dictamen en los próximos días.

