El Municipio de Morón puso en marcha una línea de préstamos destinada a trabajadores municipales en un contexto en el que, según datos oficiales, uno de cada tres empleados mantiene algún tipo de endeudamiento.
La iniciativa permite acceder a créditos personales con cuotas fijas, acreditación bancaria y descuento automático del salario. Sin embargo, la medida abre el debate sobre la respuesta elegida frente al deterioro del poder adquisitivo de los trabajadores municipales: en lugar de una recomposición de los ingresos, la herramienta propuesta consiste en facilitar el acceso a nuevo financiamiento.
Lejos de resolver el problema de fondo, el programa implica que quienes ya enfrentan dificultades económicas puedan asumir nuevas obligaciones de pago, aunque en condiciones más previsibles que las ofrecidas por el mercado financiero informal.
El propio municipio reconoció que el endeudamiento afecta a una parte significativa de su planta y que la situación continúa agravándose.
Al respecto, el intendente de Morón, Lucas Ghi, admitió que: “Una tercera parte de la planta total de trabajadores municipales tiene contraído algún tipo de endeudamiento, con distintos niveles de condicionamiento. Lo que nos preocupa y nos alarma es la tendencia, porque progresivamente la situación se va agudizando”.
En ese escenario, la nueva línea de créditos busca refinanciar o aliviar las dificultades financieras de los trabajadores, pero no modifica la relación entre salarios e inflación que originó gran parte de ese proceso.
La medida se suma al Programa Municipal de Abordaje del Sobreendeudamiento de Usuarios y Consumidores, orientado a asistir a personas con dificultades para afrontar sus deudas. No obstante, ambas iniciativas tienen como eje la administración del endeudamiento y no una mejora de los ingresos de los trabajadores.
De este modo, mientras el municipio presenta la política como una herramienta de bienestar financiero, la discusión de fondo continúa siendo el deterioro salarial y la necesidad de recurrir al crédito para afrontar gastos cotidianos, una realidad que alcanza a una parte importante de los empleados municipales.

