En medio de un clima de creciente tensión, trabajadores del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) llevan adelante medidas de visibilización ante una posible reestructuración del organismo que, según advierten, podría derivar en su disolución y en la pérdida de cientos de puestos de trabajo.
Giselle Santana, trabajadora del INTI, señaló en una entrevista con Todo es Política que la situación es crítica y alertó sobre el impacto que tendría tanto en el empleo como en el funcionamiento de áreas clave para la sociedad. “La Resolución del Consejo Directivo es directamente la disolución del organismo, porque se deja de prestar servicios clave para la industria y la población, el Estado se está retirando de su misión fundamental que es la de cuidar a la población”, afirmó.
Además Santana, denunció que el eventual desmantelamiento podría ocasionar la pérdida de alrededor de 700 puestos de trabajo. Además, destacó que el organismo ya sufrió una fuerte reducción de personal en los últimos meses: “Hay que decir que es un organismo que ya perdió el 30 por ciento de personal desde que asumió Milei”.
El INTI cumple un rol central en el control de calidad y certificación de productos de uso cotidiano. En ese sentido, la trabajadora advirtió sobre las consecuencias directas que tendría la eliminación de sus servicios: “Muchos de los servicios tienen que ver con el control de la calidad y las certificaciones de productos que consumimos todos y todas en nuestra vida cotidiana”.
Entre los ejemplos mencionados, destacó controles esenciales que podrían dejar de realizarse: “Nadie te garantiza que cuando vas a cargar nafta el surtidor te dé lo que en realidad te dice, que las balanzas sean exactas. Se deja de controlar la seguridad de los preservativos, tan importantes para la prevención de enfermedades, también se elimina la pruebas de calidad de los ascensores para garantizar que no fallen”.
Santana también subrayó que estas tareas no pueden ser reemplazadas fácilmente por el sector privado. “No es que lo puede hacer un laboratorio privado, de ninguna manera. Incluso la idea de pensar que el privado pueda cumplir con el mismo rol que el Estado a la hora de cuidar y garantizar la calidad de los productos es bastante ingenua, porque el privado se mueve en pos de la ganancia”, sostuvo.
En esa línea, remarcó el rol indelegable del Estado: “Es el Estado quien debe controlar justamente a los privados y garantizar la calidad de los productos”.
Los trabajadores del INTI continúan con acciones para visibilizar el conflicto, mientras crece la preocupación por el impacto que una eventual reestructuración podría tener tanto en la industria nacional como en la vida cotidiana de la población.

