La morosidad en los créditos otorgados a través de plataformas digitales registró un fuerte incremento en la Argentina durante 2025, en un contexto de deterioro del poder adquisitivo y mayores dificultades para afrontar deudas.
Según un informe del banco estadounidense JPMorgan Chase, los préstamos concedidos por Mercado Libre a través de su billetera virtual alcanzaron niveles de incumplimiento cercanos al 9% en el país, medidos a más de 90 días. La cifra representa un salto significativo respecto al 1,8% registrado a fines de 2024.
Si bien el nivel de mora aún se ubica por debajo del de Brasil, el ritmo de crecimiento genera preocupación entre analistas, especialmente en un escenario de tasas de interés elevadas y caída del consumo.
Actualmente, alrededor de 6,3 millones de personas en Argentina mantienen créditos activos dentro de la plataforma, lo que equivale a cerca del 14% de la población. Además, el promedio de préstamos por usuario creció, lo que sugiere un mayor grado de dependencia del financiamiento digital para sostener gastos cotidianos.
El informe también destaca la expansión del crédito a pequeñas y medianas empresas, que duplicaron su acceso al financiamiento en el último año. Sin embargo, este crecimiento convive con un aumento del riesgo de incumplimiento.
Entre los factores que explican el deterioro, se menciona el fuerte incremento de las tasas de interés durante el último tramo de 2025, lo que encareció el refinanciamiento de deudas y complicó la capacidad de pago de familias y empresas. A esto se suma una desaceleración en la otorgación de nuevos créditos, lo que redujo el ingreso de préstamos “saludables” al sistema y elevó el peso relativo de los impagos.
Desde una mirada crítica, especialistas advierten que este fenómeno refleja un trasfondo más profundo: el creciente uso del crédito no para consumo planificado, sino como herramienta para cubrir gastos básicos ante ingresos insuficientes. En este sentido, el aumento de la morosidad aparece como una señal de estrés financiero en los hogares.
En un contexto económico atravesado por políticas de ajuste y pérdida de poder adquisitivo, el endeudamiento se consolida como un recurso cada vez más frecuente, aunque con riesgos crecientes. La evolución de estos indicadores será clave para medir la salud financiera de las familias en los próximos meses.

