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Un desarrollo nacido en Buenos Aires fue distinguido en un congreso mundial en Italia

El oftalmólogo argentino Roberto Albertazzi fue distinguido en Italia con el premio Giglio d’Oro a la Innovación por el desarrollo de una técnica quirúrgica que mejora el tratamiento del queratocono, una enfermedad ocular progresiva que afecta principalmente a adolescentes y adultos jóvenes.

El reconocimiento fue entregado durante el Tercer Congreso Mundial de Queratocono realizado en Florencia, donde especialistas de distintos países destacaron el aporte del médico argentino al campo de la oftalmología.

Albertazzi, cofundador de la International Keratoconus Society y expresidente de la World Keratoconus Society, desarrolló el procedimiento en el Centro de Ojos Quilmes, en la provincia de Buenos Aires, con el acompañamiento científico del especialista Roger Zaldívar.

La técnica, denominada By-Limbic, propone una nueva forma de implantar anillos intracorneales, dispositivos utilizados para corregir la deformación progresiva que provoca el queratocono sobre la córnea.

A diferencia del método tradicional, el procedimiento utiliza tecnología de femtoláser e incorpora los implantes a través del limbo, la zona que conecta la córnea con la parte blanca del ojo. Según sus desarrolladores, esto permite reducir complicaciones, facilita futuras correcciones y mejora la estabilidad de los implantes.

“El cambio principal es que la incisión no se realiza directamente sobre la córnea, lo que disminuye riesgos y abre la puerta a nuevas alternativas terapéuticas”, explicó Albertazzi al presentar los resultados de la investigación.

El queratocono es una enfermedad que provoca el adelgazamiento y la deformación progresiva de la córnea, generando visión borrosa, distorsionada y dificultades para ver de noche. Aunque su origen no está completamente definido, los especialistas vinculan su aparición a factores genéticos, ambientales y al hábito frecuente de frotarse los ojos.

Para Albertazzi, uno de los principales desafíos sigue siendo el diagnóstico precoz. Durante años, muchos pacientes fueron tratados únicamente con lentes de contacto, permitiendo que la enfermedad avanzara hasta estadios más complejos que requerían procedimientos invasivos o incluso trasplantes de córnea.

La nueva técnica busca intervenir antes de que el daño sea irreversible y ofrecer tratamientos más seguros y previsibles para los pacientes.

El desarrollo ya fue publicado en bibliografía médica especializada y cuenta con validación científica internacional. Ahora, el equipo trabaja en nuevos diseños y aplicaciones para ampliar las posibilidades del procedimiento.

“Es un cambio de paradigma que abre nuevas puertas para el tratamiento del queratocono”, resumió Albertazzi, cuyo trabajo acaba de recibir uno de los reconocimientos más importantes del ámbito especializado.

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