La Argentina despide este domingo a una de las voces más emblemáticas en la defensa de los derechos humanos. Taty Almeida, histórica integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, falleció a los 95 años, según confirmaron familiares y allegados.
Docente de profesión y militante incansable por la memoria, la verdad y la justicia, Almeida dedicó gran parte de su vida a la búsqueda de los desaparecidos durante la última dictadura cívico-militar. Su compromiso nació del dolor personal por la desaparición de su hijo, Alejandro Almeida, secuestrado en 1975, y se transformó en una lucha colectiva que trascendió generaciones.
Nacida como Lidia Stella Mercedes Miy Uranga, Taty se convirtió en una de las figuras más respetadas del movimiento de derechos humanos en Argentina. Con una presencia constante en marchas, actos y reclamos, sostuvo durante décadas la bandera de la memoria, exigiendo justicia para las víctimas del terrorismo de Estado.
La noticia de su fallecimiento generó una profunda conmoción entre organismos de derechos humanos, dirigentes políticos y miles de personas que reconocieron en ella un ejemplo de coherencia, compromiso y perseverancia.
Su legado quedará ligado para siempre a la lucha por la verdad y la justicia, una causa que abrazó hasta sus últimos días y que marcó la historia democrática argentina.

