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Malvinas en el Mundial: crecen las críticas al Gobierno por “ceder” en la defensa de la soberanía

La explicación oficial sobre la prohibición de exhibir banderas de Malvinas en el partido entre Argentina e Inglaterra desató un fuerte rechazo opositor. Legisladores acusaron al Gobierno de convalidar una medida que afecta un reclamo histórico y constitucional sobre las Islas Malvinas y cuestionaron lo que consideran una política de desinterés hacia la defensa de la soberanía nacional.

La decisión de la FIFA de impedir el ingreso de banderas y otros elementos vinculados con la causa Malvinas durante la semifinal del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra volvió a instalar el reclamo por la soberanía de las islas en el centro del debate político. Las declaraciones de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, quien explicó que la restricción responde a los protocolos del organismo internacional para evitar “mensajes políticos, raciales o provocativos”, provocaron una inmediata reacción de distintos sectores de la oposición.

Las críticas apuntaron a que el Gobierno nacional habría asumido una posición pasiva frente a una medida que, sostienen, equipara el histórico reclamo argentino sobre las Islas Malvinas con una manifestación política más, cuando se trata de una causa respaldada por la Constitución Nacional y sostenida por la política exterior argentina desde hace casi dos siglos.

El primero en salir al cruce fue el diputado nacional de Provincias Unidas, Pablo Juliano, quien escribió en la red social X: “¡Mirá que no vamos a cantar por Malvinas!”. Luego cuestionó la postura oficial: “Viendo que el Gobierno prohíbe llevar a las Malvinas al Mundial por considerarlo ‘provocativo’, queda clarísimo que a los que hay que exigirles que defiendan la celeste y blanca es a estos funcionarios de turno”.

El legislador fue más allá al señalar que “desde 1833 tenemos un reclamo ininterrumpido por Malvinas y los funcionarios viajan a Atlanta para negociar que no seamos ‘provocativos’ defendiendo lo nuestro”. En esa línea, lanzó una de las críticas más duras contra la administración nacional: “Dan pena. ¿Qué otra cosa podíamos esperar de los fanáticos de Margaret Thatcher?”, expresó, en referencia al viaje realizado el fin de semana por el viceministro de Justicia, Santiago Viola.

También la diputada cordobesa Natalia de la Sota manifestó su rechazo. “Increíble hasta dónde hemos llegado. Ahora también este Gobierno pretende decirnos qué sentir y cómo expresar nuestro amor por la Patria. Defender la soberanía sobre las Islas Malvinas no es un delito: es un mandato de la Constitución Nacional”, afirmó.

“No dejemos que nos apaguen la pasión, que nos bajen las banderas ni que nos callen. Hay causas que se defienden con orgullo, respeto y convicción. Las Malvinas fueron, son y serán argentinas”, agregó.

En la misma dirección, el diputado santafesino Esteban Paulón presentó un proyecto de resolución para repudiar las declaraciones de Monteoliva bajo el título “Malvinas Argentinas: un reclamo imposible de ocultar”. Allí sostuvo que “la soberanía sobre Malvinas no es un ‘mensaje político’, sino un mandato constitucional irrenunciable”, y ratificó “el derecho de la ciudadanía a visibilizar esta causa histórica en cualquier ámbito”.

Desde Unión por la Patria también se sumaron cuestionamientos. La diputada nacional Roxana Monzón afirmó: “Prohíban lo que quieran. Cada vez que flamea nuestra bandera, las Malvinas están ahí. Porque fueron, son y serán argentinas”.

La controversia volvió a poner en evidencia las diferencias sobre la manera en que el Gobierno aborda la cuestión Malvinas. Mientras el Ejecutivo sostuvo que la restricción responde a normas de la FIFA para eventos internacionales, desde la oposición interpretaron que aceptar esa limitación implica relegar un reclamo de soberanía que consideran parte de la identidad nacional y un mandato permanente del Estado argentino.



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