El cáncer de próstata es el tumor más frecuente entre los varones y afecta a uno de cada ocho hombres a lo largo de su vida. Sin embargo, especialistas advierten que el miedo, la desinformación y los prejuicios continúan siendo algunos de los principales obstáculos para la consulta médica temprana, una herramienta fundamental para mejorar las posibilidades de tratamiento y recuperación.
Según datos del Instituto Provincial del Cáncer (IPC), en Argentina se detectan alrededor de 11.000 nuevos casos por año, de los cuales más de 3.200 corresponden a la provincia de Buenos Aires. Además, unas 1.300 personas fallecen anualmente en territorio bonaerense a causa de esta enfermedad.
Desde el organismo remarcan que el diagnóstico precoz es clave debido a que, en sus etapas iniciales, el cáncer de próstata suele desarrollarse sin presentar síntomas.
“En sus etapas iniciales este cáncer generalmente no da señales de alarma, por eso insistimos en que realizarse los controles a tiempo es un acto de cuidado personal y familiar”, explicó la médica del IPC, Silvia Ferroni.
Cuándo realizar los controles
Los especialistas recomiendan que todos los hombres comiencen a realizar consultas periódicas a partir de los 50 años. Sin embargo, quienes tienen antecedentes familiares de cáncer de próstata o de mama deberían iniciar los controles antes y bajo seguimiento médico.
La directora del Instituto Provincial del Cáncer, Marina Pifano, señaló que la consulta anual permite prevenir o detectar de manera temprana diversas enfermedades y destacó la importancia de no esperar la aparición de síntomas para acudir al especialista.
Síntomas a tener en cuenta
Aunque muchas veces la enfermedad no presenta señales en sus etapas iniciales, existen algunos síntomas que requieren atención médica:
Dificultad para orinar.
Necesidad frecuente o urgente de orinar.
Sangre en la orina o en el semen.
Disfunción eréctil.
Dolor o molestias al permanecer sentado.
Ante cualquiera de estas manifestaciones, los especialistas recomiendan realizar una consulta médica sin demora.
Cómo se realiza el diagnóstico
El diagnóstico inicial suele incluir dos estudios sencillos y complementarios: un análisis de sangre para medir el Antígeno Prostático Específico (PSA) y el tacto rectal.
Desde el IPC recuerdan que ambos procedimientos son necesarios para una evaluación adecuada, ya que el análisis de sangre no reemplaza al examen físico y algunos pacientes pueden presentar valores normales de PSA pese a tener la enfermedad.
Los mitos más frecuentes
Los especialistas también buscan derribar creencias erróneas que muchas veces retrasan los controles.
Una de las más difundidas es que el análisis de sangre reemplaza al tacto rectal. Otra idea equivocada es pensar que la ausencia de síntomas descarta cualquier problema prostático. También aclaran que el agrandamiento benigno de la próstata, frecuente con el envejecimiento, no significa que exista cáncer ni aumenta necesariamente el riesgo de desarrollarlo.
Hábitos que ayudan a prevenir
Aunque no existe una forma de prevención absoluta, los médicos destacan que mantener hábitos saludables puede contribuir a reducir riesgos y mejorar la calidad de vida.
Entre las principales recomendaciones figuran llevar una alimentación equilibrada rica en frutas y verduras, realizar actividad física de manera regular, evitar el tabaquismo, moderar el consumo de alcohol, prevenir infecciones de transmisión sexual y mantener actualizado el calendario de vacunación.
Los especialistas coinciden en que la principal herramienta frente al cáncer de próstata sigue siendo la consulta médica periódica, especialmente después de los 50 años o ante la presencia de antecedentes familiares, ya que la detección temprana aumenta significativamente las posibilidades de tratamiento exitoso.

