Un nuevo relevamiento encendió señales de alerta para el Gobierno de Javier Milei al reflejar un fuerte deterioro en la evaluación ciudadana de la gestión nacional, acompañado por un creciente malestar económico y una mayoría que anticipa la búsqueda de una alternativa política en las próximas elecciones presidenciales.
El estudio realizado por la consultora Zuban Córdoba y Asociados indica que el 65,3% de los encuestados desaprueba la gestión del Gobierno nacional, mientras que el 33,4% expresa una valoración positiva.
En la misma línea, la imagen negativa del presidente Javier Milei alcanza el 61,3%, frente a un 33,4% de opiniones favorables.
Malestar por el rumbo económico
Uno de los principales factores que explican la caída en el respaldo oficialista es la percepción sobre la situación del país y el impacto de las políticas económicas en la vida cotidiana.
Según el relevamiento, el 64% de los consultados considera que Argentina avanza en una dirección incorrecta, mientras que un 30% sostiene que el rumbo es adecuado.
Al ser consultados sobre su situación personal respecto del inicio de la gestión libertaria, el 53,9% afirmó estar peor, un 14,4% dijo continuar igual de mal y apenas un 13,2% aseguró haber mejorado.
La mirada hacia 2027
Con vistas a las próximas elecciones presidenciales, el 61,9% de los encuestados manifestó que votaría por un cambio de gobierno, mientras que el 33,4% elegiría la continuidad de la actual administración.
El dato plantea un escenario desafiante para La Libertad Avanza, que busca consolidar su proyecto político y avanzar hacia una nueva etapa electoral.
El escenario entre espacios políticos
En la medición sobre intención de voto por fuerzas políticas, el peronismo aparece al frente con valores que oscilan entre el 31,3% y el 35,3%, dependiendo de la modalidad de consulta.
La Libertad Avanza se ubica detrás, con registros que van del 28% al 33,8%, mientras que el PRO alcanza el 17,3%.
Por su parte, el Frente de Izquierda reúne entre el 4,4% y el 6,6% de las preferencias.
El sondeo refleja un escenario electoral todavía abierto, pero con un dato central: el desgaste de la imagen presidencial y el impacto de la situación económica aparecen como factores determinantes en la evaluación de los argentinos de cara a 2027.

