La investigación judicial contra Carlos Ignacio Costa Martínez, el joven de 24 años acusado de asesinar a su madre, Graciela Martínez, y de intentar matar a su padre en la localidad bonaerense de Castelar, fue suspendida de manera provisoria luego de que una pericia del Cuerpo Médico Forense determinara que actualmente no está en condiciones de ejercer su derecho a defensa.
Según el informe incorporado a la causa, el acusado presenta alteraciones en sus facultades mentales, por lo que los especialistas concluyeron que no posee la capacidad necesaria para participar del proceso judicial. Ahora, la continuidad de la investigación dependerá de los resultados de una evaluación psiquiátrica complementaria que permitirá establecer si es imputable o inimputable.
El cambio en la causa se produjo luego de que la jueza Ángeles Mariana Gómez Maiorano, quien interviene en el expediente por el intento de homicidio del padre del acusado, recibiera el dictamen del Cuerpo Médico Forense. A partir de esa conclusión, las actuaciones fueron remitidas al fuero provincial.
En ese marco, el fiscal Javier Ghessi, titular de la Fiscalía Nº 1 de Morón, solicitó que el joven permanezca alojado en la Unidad Penal Nº 34 de Melchor Romero, un establecimiento preparado para el tratamiento de personas con patologías psiquiátricas.
Mientras el acusado permanece internado en un pabellón especial, el Ministerio Público Fiscal aguarda el resultado de las nuevas pericias antes de adoptar una resolución sobre su situación procesal.
Un caso que conmocionó a Castelar
El hecho salió a la luz el pasado 24 de junio, cuando Costa Martínez fue detenido acusado de haber atacado con un arma blanca a su padre, de 89 años, tras una discusión ocurrida en la vivienda familiar.
Sin embargo, la investigación dio un giro horas después, cuando el joven, ya detenido en una dependencia policial de la Ciudad de Buenos Aires, le confesó a un amigo que también había matado a su madre.
El hombre se presentó ante la Policía bonaerense para denunciar lo ocurrido y, a partir de ese testimonio, se ordenó un allanamiento de urgencia en la vivienda familiar, ubicada sobre la calle Arrecifes al 1200 de Castelar.
Durante el procedimiento, los investigadores encontraron el cuerpo de Graciela Martínez enterrado en el patio de la casa, lo que dio inicio a una segunda causa por homicidio que ahora también permanece a la espera de la definición sobre la salud mental del acusado.

