El ajuste sobre los trabajadores también se siente en el transporte. Desde este mes, miles de personas que todos los días viajan desde el Conurbano bonaerense hacia la Ciudad de Buenos Aires deberán pagar más para completar sus recorridos luego de que quedara sin efecto el descuento del 50% que se aplicaba en el segundo tramo de los viajes que combinaban tren y subte.
La modificación de la Red SUBE impacta directamente sobre quienes utilizan el ferrocarril para ingresar a la Ciudad y luego continúan su recorrido en la red de subterráneos. Hasta ahora, el sistema contemplaba una bonificación que reducía a la mitad el costo del segundo tramo. Ese beneficio dejó de aplicarse.
La decisión suma un nuevo costo para trabajadores, estudiantes y usuarios que dependen diariamente del transporte público para trasladarse entre el Conurbano y la Capital Federal.
Más costo para quienes tienen que viajar todos los días
El primer tramo del recorrido, realizado en tren, mantiene la tarifa correspondiente a cada línea ferroviaria. La diferencia aparece al momento de continuar el viaje en subte: el segundo boleto pasa a cobrarse a tarifa completa, sin reconocer la integración que hasta ahora contemplaba la Red SUBE.
De esta manera, quienes necesitan combinar ambos medios de transporte enfrentan un aumento en el costo cotidiano de trasladarse, en un contexto marcado por la pérdida de poder adquisitivo y el incremento de los gastos básicos de los hogares.
El beneficio de la Red SUBE continúa vigente para determinadas combinaciones realizadas dentro de la Ciudad, pero deja de contemplar de la misma manera a quienes llegan desde el Conurbano en tren y necesitan utilizar el subte para alcanzar su destino.
La diferencia no es menor para quienes realizan este recorrido de lunes a viernes. El costo adicional se acumula a lo largo del mes y termina impactando directamente sobre los ingresos de trabajadores que no tienen alternativa al transporte público para llegar a sus empleos.
El ajuste que también se paga en el transporte
La modificación se suma a una política que viene trasladando cada vez más costos sobre los usuarios del sistema de transporte. En el caso de quienes viven en el Conurbano y trabajan o estudian en la Ciudad, el transporte representa un gasto inevitable y una parte cada vez más importante del presupuesto mensual.
El problema no se reduce al precio de un boleto. Para miles de trabajadores, viajar hasta el lugar de trabajo implica combinar colectivos, trenes y subtes, multiplicando los gastos diarios.
En ese escenario, la eliminación de una bonificación que reducía a la mitad el segundo tramo representa un nuevo recorte que termina pagando el usuario.
Mientras el discurso oficial insiste en la necesidad de reducir el gasto y avanzar con el ajuste, el impacto de esas decisiones se acumula sobre los hogares: alimentos, servicios, alquileres y ahora también transporte.
Para quienes viven en el Conurbano y necesitan cruzar diariamente hacia la Ciudad para trabajar, estudiar o realizar trámites, el mensaje es concreto: llegar a fin de mes cuesta más y viajar para ganarse el sueldo también.

